I FORO SOBRE PROBLEMAS COLOMBIANOS

“CULTIVOS DE USO ILÍCITO,
COMUNIDADES Y MEDIO AMBIENTE”

UNIVERSIDAD INDUSTRIAL DE SANTANDER

18 Y 19 DE FEBRERO


COMITÉ ORGANIZADOR:

Asociación De Estudiantes De Economía y Centro De Estudios De Química.

 

 

Contenido:

·         ENSAYO HETERODOXO SOBRE LA DESPENALIZACIÓN DE LAS DROGAS DE ABUSO.  Por : Doctora Elena Stashenko.

·          “CONFLICTO AGRARIO Y EXPANSIÓN DE LOS CULTIVOS DE USO ILÍCITO EN COLOMBIA”. Por: Henry Salgado Ruiz.

·         PANEL: POLÍTICA DE ERRADICACIÓN EN COLOMBIA: LAS FUMIGACIONES. Por:RICARDO VARGAS. Sociólogo Investigador TNI. ELSA NIVIA. Ingeniera Agrónoma.  Rapalmira.

·         PLAN COLOMBIA: IMPACTOS EN EL PUTUMAYO E INCONSTITUCIONALIDAD. Por: EDER SÁNCHEZ.  Anuc Putumayo. DIANA MURCIA. Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

·         MANDATO AGRARIO Y PROPUESTAS ALTERNATIVAS AL USO DE LA HOJA DE COCA.  Por: Alejandro Mejia. Acbra. Mama Coca. Indepaz.

·         TALLER: SOBERANÍA ALIMENTARIA Y CULTIVOS DE USO ILÍCITO.  Por Elsa Nivia.

·         ENCUENTRO DE COMUNIDADES: ARAUCA, SUR DE BOLIVAR Y CATATUMBO

 

 

 


Miércoles 18 de febrero

 

ENSAYO HETERODOXO SOBRE LA DESPENALIZACIÓN DE LAS DROGAS DE ABUSO

(Relatoría: Comité Organizador)

 

Doctora Elena Stashenko

Directora del Laboratorio de Cromatografía

Directora del Programa de Doctorado en Química

Universidad Industrial de Santander

 

 

La Doctora Elena Stashenko inicia su presentación resaltando una anotación de Francisco Thoumi que dice: “investigar sobre las drogas es como pintar un cuadro impresionista, donde se trata de emular la realidad, pero la realidad no será representada fielmente”. Luego enumera las siguientes frases, repetidas insistentemente en la mayoría de los países, y que son popularizadas, obviamente, por los Estados Unidos:

 

·         Que debemos considerar las drogas como la labor del diablo.

·         Las drogas ilícitas son un arma de destrucción masiva.

·         Las drogas de uso ilícito es un enemigo y vamos a librar una guerra frontal, global, sin piedad contra todo aquello que esta relacionado con las drogas.

 

Sobre éstas plantea la siguiente pregunta ¿Es una guerra contra las drogas ó es una guerra contra las personas que eventualmente las consumen?  Entonces, propone revisar el concepto de guerra que siempre se ha manejado en la política internacional, y hoy en día, exclusivamente por los Estados Unidos.  Al respecto, observa que el término enemigo, el personaje contra quién se va a librar la guerra va cambiándose. Primero,  contra la Unión Soviética, porque todo el mundo tenía trabajo, porque la educación era gratuita, porque el servicio médico era para todos, porque obtuvo grandes logros industriales en corto tiempo, entonces eso no gustaba, había que librar la guerra para acabar con esto; luego la guerra permanente contra Cuba; la guerra contra las drogas y, hoy en día, la guerra contra el terrorismo; o sea, cada vez, se le da una denominación diferente al enemigo, pero el propósito es uno solo: Guerra, dominio, influencia, intervención. Además, como el uso de las drogas ilícitas es castigado y criminalizado, también es necesario revisar el concepto de droga, y luego explorar lo que hace que una droga sea legal y otras ilegales y por ende prohibidas. Si tenemos en cuenta la definición científica de droga, “esta es  una sustancia o un conjunto de sustancias de origen natural, sintético o semisintético obtenido en el laboratorio químico, diferentes a un alimento, que se suministra para producir efectos específicos en el organismo, tanto fisiológicos como sicológicos”.  Se puede ver que dicha definición carece de exactitud, puesto que se entra en el asunto de diferenciar entre un alimento y una droga: por ejemplo, una persona hipoglicémica  toma por la mañana una taza de café con azúcar y se siente bien, ¿es una droga o un alimento?.  También se encara la necesidad de diferenciar entre droga y veneno: sí, por ejemplo, una persona consume aspirina en cantidades superiores a la dosis terapéutica, se puede volver en un problema para su salud, o sea la misma aspirina se vuelve en un veneno.   La Doctora concluye diciendo que hay una gran dificultad para trazar la diferencia entre alimento, droga y veneno. Sin embargo, afirma que lo que define sí una sustancia es droga o veneno, es, a la larga, la dosis. Dosis pequeñas pueden cumplir un propósito medicinal correctivo; a medida que aumenta la dosis  viene la toxicidad; la toxicidad aguda y por último la muerte, y sigue siendo la misma sustancia, la misma estructura química.    Entonces ¿qué es, droga o veneno?.

 

Para aclarar más la dificultad que existe para trazar la diferencia entre alimento, droga y veneno, coloca el ejemplo del vino. Un vino acompañando un buen almuerzo, es la comida; el exceso de vino (alcohol), se vuelve en una droga, porque altera notoriamente el comportamiento y la percepción del mundo; pero ya el exceso, el consumo en grandes cantidades puede producir hasta la muerte; puede actuar como un veneno. Entonces, ¿cómo clasificamos el alcohol, alimento, droga o veneno?. Lo mismo podemos aplicar al café.

 

Viene el problema, cómo penalizar, criminalizar algo que no está estrictamente definido. La decisión de controlar una sustancia y otra no, es arbitraria.  Por ejemplo, la cocaína es controlada y la cafeína no, sí ambos son estimulantes. El alcohol que es un depresivo no es controlado, pero una benzodiazepina o un barbitúrico sí son sustancias controladas.  ¿Quién impone qué se ilegaliza y qué no?.  Científicamente esto no tiene una base fuerte, y es por eso que la  lucha contra las drogas se presta para darle un carácter político,  ideológico y económico

 

Como es difícil definir de una manera precisa lo que es una droga, algunas instituciones estatales y multinacionales se aprovechan para actuar con doble moral con respecto al tema de las drogas de abuso.  Esto se manifiesta en el hecho de que en algunas épocas  se promueva el consumo de algunas sustancias que posteriormente son prohibidas y satanizadas. Por ejemplo, Bayer cuando promovía el consumo de la heroína colocaba en la publicidad frases como: “es mejor que la morfina”, “produce aumento de la actividad”, “adormece todo el sentido de temor”, “hasta para los enfermos de tuberculosis”.  De esta forma mienten para introducir sus drogas.  Así mismo, existe una doble moral, pues en la actualidad se comercializan  sustancias con efectos semejantes a aquellas que son ilegales, por ejemplo, Oprima y Yeramax, que son consumidas por  cerca de 40 millones de norteamericanos.  Estas sustancias son legales, las venden las multinacionales, al igual que el éxtasis actúan sobre el cerebro, pero a diferencia de las otras ésta última es ilegal. Otro ejemplo, es el de la cafeína y la cocaína, cafeína pura como alcaloide y cocaína como alcaloide, a la larga tienen los mismos efectos, pero están prohibidas selectivamente.

 

Así mismo la ambigüedad se extiende a los criterios para ilegalizar o legalizar una sustancia. Una misma sustancia pasa repentinamente de un estado de legalidad a uno ilegalidad; de una apología a una estigmatización y satanización. Ejemplo de esto es el alcohol, la cocaína, el LSD, la hoja de coca etc.

 

Concluye diciendo que no existen criterios científicos para decidir cuándo una sustancia se tiene que ilegalizar y perseguir; para reforzar esta afirmación termina realizando un recorrido histórico por las condiciones que definieron la ilegalidad de las hoy denominadas “drogas de abuso”.

 

Sobre la ilegalización del opio en los Estados Unidos, afirma que algunas de la razones son de tipo racial, xenofobia hacia cierta nacionalidades. Por ejemplo, se establece la siguiente relación: opio viene de amapola, amapola viene de china, lo que viene de China trae la cultura China y esta cultura la traen los chinos inmigrantes en Estados Unidos, por lo tanto hay que prohibir el opio y  perseguir a los inmigrantes chinos puesto que “amenazan nuestra sociedad”. La misma relación se puede establecer con la marihuana y los mejicanos o, los negros y la cocaína, esto para el caso de los Estados Unidos.

 

Otra razón por la que se han ilegalizado algunas sustancias, es la económica. Existe una coincidencia entre las oleadas prohibicionistas de ciertas drogas y las crisis del sistema capitalista. Coincide la oleada prohibicionista con la crisis, la depresión tan grande, que tenían los Estados Unidos al inicio del siglo XX.  De allí vienen todas las políticas prohibicionistas, ¿porqué?, porque la prohibición genera grandes ganancias y tremendas entradas de capital, que se pueden lavar incontroladamente y, que se necesitan en estas circunstancias.  Sobre esta coincidencia, se observa que las crisis capitalistas se encuentran intercaladas con  las oleadas de prohibición de las drogas.

 

Así mismo, se observa que las drogas más perseguidas y satanizadas son las drogas de uso recreativo, algunas de ellas ni siquiera tienen niveles de dependencia fisiológico  ni psicológico, ni tampoco, dosis letales conocidas. Algunas de estas drogas perseguidas, y que son de uso recreativo son la marihuana, la dietilamina del ácido lisérgico (LSD), anfetaminas, mezcalina, peyote, captus.

 

Se argumenta también, como una de las razones para ilegalizar una sustancia es el riesgo que representa para la salud humana. Sobre esto se resaltan el numero de casos  de muerte por sobre dosis de cocaína. Sin embargo,  no se informa sobre el número de muertes que suceden en el quirófano, cuando la persona es alérgica a un anestésico. En el primero de los casos se prohíbe la cocaína, pero en el segundo, se buscan alternativas al anestésico mas no se prohíben.  Otro de los criterios usados para prohibir una droga es que produce dependencia, pero revisando la lista de las sustancias ilícitas, hay muchísimas sustancias que no producen dependencia, por ejemplo, mescalina, peyote, el captus, la silocibina, los hongos visionarios, el mismo LSD, la marihuana.

 

La nocividad es otro criterio que se ha usado, para justificar una prohibición. Sin embargo, cualquier medico sí habla francamente y no en publico le diría que el alcohol (legal) podría ser mucho más nocivo que la misma marihuana, aunque la marihuana  sea una droga ilícita.  Y sí se mira, desde el punto de vista farmacológico, las dosis letales  de sustancias como el opio, la morfina, la heroína, la marihuana, son bastantes altas en comparación con aquellas sustancias consideradas peligrosas.

 

Al finalizar se propone la idea de la despenalización de las drogas de abuso[1]. Afirmando que esto evitará algunos problemas colaterales inherentes a la penalización como son: el tráfico, la corrupción, el crimen relacionado con estos negocios, las grandes ganancias a particulares, e igualmente permitirá que el problema sea tratado científicamente, que se exploren alternativas de uso, tanto medicinal, como industrial, de algunas de estas sustancias, por ejemplo la hoja de coca, la marihuana etc.  Además, con la despenalización, los inmensos recursos  que hoy en día se destinan para la persecución podrán redirigirse para  programas educativos de prevención, rehabilitación e investigación. Con la despenalización del consumo, el estado podrá tener un control sobre la producción, permitiéndole que se mejoren las condiciones de seguridad de los laboratorios productores, y podrá obtener rentas (impuestos) de la producción. También propone un dialogo científico de este tema, que la juventud conozca los efectos.

 

 

Conferencia:

“CONFLICTO AGRARIO Y EXPANSIÓN DE LOS CULTIVOS DE USO ILÍCITO EN COLOMBIA”.

 

Por: HENRY SALGADO RUIZ

Sociólogo Investigador del Cinep

 

La conferencia de Henry Salgado estuvo centrada en una lectura de las condiciones estructurales que obligaron a los campesinos, indígenas y afrodescendientes colombianos a involucrarse con la producción de cultivos de uso ilícito.  Considerando como necesario el reconocimiento de que los problemas socio-económicos y políticos que enfrentan las regiones productoras de amapola y hoja de coca son la expresión y resultado del modelo de desarrollo agrario.  Un modelo, dice, se caracteriza,  en primer lugar,  por privilegiar la concentración -en un reducido número de propietarios- de grandes unidades de producción[2] ubicadas en la costa Atlántica, los Llanos Orientales, las zonas centrales de las cordilleras  y los valles interandinos; en segundo lugar, por expulsar de manera permanente grandes contingentes de campesinos hacia las grandes ciudades en condiciones de alta marginalidad socio-económica o hacia zonas de colonización, ubicadas fuera de la frontera agraria activa y en ecosistemas frágiles que no soportan las dinámicas agropecuarias exigidas por el mercado; nos referimos a regiones como el Chocó biogeográfico, la Orinoquia y la Amazonia; y en tercer lugar, por implementar de manera progresiva políticas de ajuste estructural que han estado desmantelando los instrumentos tradicionales de  la política agrícola y negando la posibilidades de un desarrollo humano rural altamente participativo, sostenible e integral.

 

De la síntesis que realiza sobre las políticas agrarias que se han implementado en Colombia desde finales del siglo XIX, queda claro que las leyes han estado orientadas a facilitar los procesos de concentración y explotación capitalistas de las tierras , por una parte, y por otra, a expulsar a los campesinos hacia espacios geográficos inhóspitos y alejados de la vida económica y política del país. En el siglo XIX la política de baldíos, que buscaba la ampliación de la frontera agraria[3], se basó fundamentalmente en la expropiación de las tierras valorizadas por los campesinos[4]. En una dinámica de tú desmontas y yo ocupo, la burguesía agraria del siglo XIX esperaba que el campesino desmontara la selva y la valorizara con su trabajo y sus productos, para proceder a expropiarla. Argumentando derechos legales a través de documentos sellados otorgados por la corona española en los siglos XVI y XVII. Posteriormente, durante las primeras décadas del siglo XX, el gobierno colombiano en respuesta a las crecientes exigencias campesinas y en función del modelo de sustitución de importaciones,  diseñó leyes agrarias (inicialmente la Ley 200 de 1936 y luego la Ley 100 de 1944) orientadas a frenar las reivindicaciones  campesinas y a presionar a los hacendados - latifundistas a una orientación empresarial de sus predios[5]. Con estas medidas estatales muchos campesinos aparceros fueron expulsados y obligados a emigrar o bien hacia las ciudades, en donde se adelantaban significativas obras de infraestructura o hacia nuevas zonas de colonización. La ley 135 de 1961 generó una amenaza de expropiación para los grandes terratenientes, que en respuesta empezaron a modernizar la explotación de sus grandes territorios y expulsar a los últimos remanentes de aparceros, acelerándose así los flujos migratorios campo ‑ ciudad e intensificándose la ocupación de nuevos territorios. Con el Acuerdo de Chicoral (1972), se puso fin a las amenazas de reforma distributiva, garantizando una buena indemnización en caso de expropiación.  Las  leyes posteriores[6] se orientaron fundamentalmente a la regulación de los nuevos frentes de colonización e incorporaron la figura de reforma agraria por la vía  del mercado de tierras[7]

 

En la segunda parte de la exposición Salgado, estableció una correlación entre el contexto agrario de exclusión y la expansión de cultivos de uso ilícito.  Para el caso de la Marihuana, se sabe que su auge coincide con una fuerte persecución a los narcotraficantes mexicanos, quienes tenían controlado el comercio exterior de este cultivo, por lo menos hasta principios de los años setenta. Y su caída con la creciente demanda estadounidense de cocaína, con la creciente producción de este cultivo en los Estados Unidos y además, con la erradicación forzada aérea de cultivos de marihuana (con el herbicida Paraquat) en la Sierra Nevada de Santa Marta,  emprendida  durante la administración de Turbay Ayala (1978 – 1982). Concomitante con la disminución de los cultivos de marihuana en el país,  empezó el incremento sostenido de los cultivos de hoja de coca.  Las primeras áreas en donde empezó la coca a crecer de manera significativa como cultivo comercial ligado al narcotráfico fueron, fundamentalmente, los departamentos Caquetá, Guaviare y Putumayo. Se trata en esencia de departamentos originados en dinámicas de colonización a donde llegaron, en los años cincuenta, sesenta y setenta, campesinos que fueron expulsados de sus lugares de origen por los procesos de reestructuración agraria impulsados por el Estado,  por la alta presión sobre la propiedad de la tierra, por la constitución de grandes unidades agropecuarias, por la incapacidad del minifundio de reproducirse, por los conflictos socio - políticos que han azotado a Colombia y/o por los fracasos de colonizaciones dirigidas por el Estado. La carencia de títulos, la ausencia de vías de comunicación en buen estado que los vinculara con los centros de consumo del interior del país, el elevado costo del transporte,  la ausencia de instalaciones para el acopio y almacenamiento apropiado de los productos, entre otros, fueron factores que se ofrecieron como verdaderos obstáculos para el desarrollo  municipal y regional y como determinantes en la adopción de las“economías de retaguardia”[8]  como la marihuana y la coca. “La coca llegó a los colonos de la Amazonia occidental, afirmó Salgado, como una estrategia de sobrevivencia”.

A  comienzos de los años noventa, como consecuencia del proceso de ajuste estructural y apertura económica, se produjo una acentuación de la crisis agraria que creó las condiciones para que los cultivos de coca  no sólo crecieran significativamente en las tradicionales áreas de colonización, sino que empezaron a expandirse y a ocupar los espacios agrarios de zonas que tenían economías campesinas relativamente consolidadas.  De esta forma, según cifras oficiales, de 1990 a 2002 se pasó de una producción de coca de 40.100 hectáreas a 102.000. hectáreas, respectivamente. Durante este mismo período el Estado colombiano emprendió medidas muy agresivas para combatir la producción de hoja de coca y amapola[9], sin embargo a la luz de las mismas estadísticas esta guerra  ha sido un fracaso. Lo único que se ha conseguido con esas medidas de fuerza es que estos cultivos se conviertan en una actividad agrícola itinerante, cada vez más difícil de perseguir y que  las fumigaciones en áreas indiscriminadas con herbicidas estén causando un grave daño al medio ambiente, a la biodiversidad, a la salud y a la seguridad alimentaria de los pobladores que viven en las regiones productoras de amapola y hoja de coca.

 

Para finalizar, Salgado esgrime un propuesta que va en el sentido de sustraerle la mano de obra campesina al narcotráfico y a la guerra, a través de la implementación de un Desarrollo Rural, entendiendo éste como un proceso socio-económico, político y cultural.  Considerando, además, para el logro de este propósito como necesario:

1.      La construcción de nuevos modelos de desarrollo que atendiendo las características de los diversos ecosistemas, amplíen las oportunidades a los más pobres.

2.      El estimulo a procesos de ordenamiento ambiental territorial para una reconversión productiva sostenible.

3.      La suspensión de las fumigaciones contra los campesinos, colonos e indígenas; descriminalizar o despenalizar a los pequeños cultivadores de hoja de coca y amapola; descriminalizar el cultivo de coca y marihuana, o de cualquier otra planta utilizada en ceremonias religiosas, en rituales o como medio de socialización propia de las comunidades indígenas que las utilizan como parte de su cultura o como patrimonio del saber ancestral en el uso medicinal tradicional; sustitución, no de la planta, sino del uso, para destinarla a la alimentación, la medicina, la industria y otros fines.

4.      Aplicar estrategias diferenciadas por parte del Estado y la Comunidad Internacional, según el tipo de cultivo con fin ilícito: sustitución concertada, gradual, manual, limpia y compensada económicamente para los cultivos campesinos, y erradicación sin compensación y por medios manuales o mecánicos no contaminantes para las grandes extensiones comerciales.

5.      La defensa de la diversidad biológica y cultural.

 

 

PANEL

POLÍTICA DE ERRADICACIÓN EN COLOMBIA: LAS FUMIGACIONES

 

Por:

RICARDO VARGAS. Sociólogo Investigador TNI

ELSA NIVIA. Ingeniera Agrónoma.  Rapalmira

 

Si algo quedó sobre la mesa, con el desarrollo del Panel, como uno de los grandes equívocos de la Política de“Lucha contra las drogas”es la generalización de las fumigaciones como estrategia de reducción de las drogas del lado de la oferta.  No solo por la poca efectividad real en términos de hectáreas erradicadas, sino por el peligroso impacto en la salud humana y en el medio ambiente.

 

Para Ricardo Vargas, por ejemplo, la política de erradicación forzada implementada en Colombia dista mucho de ser el “gran éxito” que se abroga el Departamento de Estado norteamericano en materia antidrogas. Las cifras que las instancias gubernamentales, nacionales e internacionales, han presentado como “partes de victoria”; son bastante discutibles.  Si se mira, por ejemplo, el período de enero a diciembre de 2002, las hectáreas de coca erradicadas por la vía forzada estuvieron muy por debajo de las erradicadas manualmente; mientras se asperjaban 133.000 hectáreas de coca, para efectivamente erradicar 9.700, con el método manual se lograron erradicar 16.000.  Esto es, en palabras de Vargas, una “pírrica victoria” que pone en tela de juicio la coherencia de esta política, teniendo en cuenta que para erradicar efectivamente una hectárea de coca se requiere fumigar 13.3 hás de cultivos.

 

Otro de los aspectos que quedó al descubierto, con el análisis de Vargas, es la dinámica de un nuevo escenario internacional.  Un escenario que es importante describir, dado que la política en materia de drogas implementada en Colombia es determinada por instancias de decisión internacional, como lo es el Congreso de los Estados Unidos[10] .  El nuevo escenario se encuentra signado por una concepción de seguridad propia del mundo globalizado, en la que ya no es suficiente el poderío militar de los Estados en la estrategia de seguridad, pues han surgido unos actores que han sacado a la luz las vulnerabilidades de países como los Estados Unidos[11].  Los grupos terroristas, los harckers y los traficantes de drogas son algunos de los actores que han burlado los sistemas de control de ingreso a los Estados Unidos.  Con 60 millones de personas ingresando anualmente en 675 mil vuelos comerciales y privados, con 116 millones de vehículos cruzando la frontera por Canadá y México, por ejemplo, el aparato militar estadounidense resulta rezagado e inapropiado para mantener una estrategia  de seguridad.  Por tal razón, Estados Unidos ha buscado sofisticarse y eliminar los puntos débiles que ponen en cuestión su hegemonía,  y esto lo ha hecho mediante la construcción de una estrategia de seguridad global en la que se incorpora el tema de las drogas.  Con lo que finalmente, queda inserta la política antidrogas dentro de la estrategia de seguridad global.

 

Otra de las transformaciones que Vargas destacó en el escenario internacional, es la desaparición de la antigua división entre países productores y países consumidores de drogas.  Hoy esa división no existe, pues han surgido como productores países como Canadá (marihuana), Bélgica (éxtasis) y Holanda (LSD y sintéticas). Esto indica la necesidad de una redefinición en el tema de la corresponsabilidad, ya que los países consumidores resultan ser también los primeros productores de drogas.  Es el caso de Estados Unidos, que produce cantidades importantes de marihuana sin que ello signifique un mayor compromiso y acción dentro de su mismo territorio.

 

Finalmente, resaltó el papel relevante que han concedido las instancias decisorias estadounidenses a los criterios económicos en la selección de los métodos dentro de la denominada política de contención de drogas. Sin mas miramientos nos han impuesto las fumigaciones por suponerlas mas eficientes en el sentido de destruir en el menor tiempo una cantidad mayor de plantíos, suponiendo con ello la salida del circuito ilegal de las drogas de una cantidad considerable de cocaína.  Esta estrategia ha puesto el énfasis en la producción por considerar las zonas de cultivos como blancos fijos a los que resulta más factible destruir, y por aducir menores costos económicos que cuando se pone el énfasis en el tráfico.  Convirtiendo así al escenario rural colombiano en el principal objetivo de su estrategia.

 

Vargas asegura que independientemente de las proyecciones y cambios electorales de los Estados Unidos, la estrategia de erradicación concentrada en las fumigaciones se mantendrá por parte de este país, dado que nuestro país carece de una política nacional de drogas.  Por lo que hace un llamado a la Academia para la realización de un balance serio sobre los efectos de esta política, en particular sobre el Plan Colombia, y en la construcción de una política de drogas que no se soslaye.  “Hace falta un espíritu nacional que reclame la defensa del patrimonio ambiental y de la vida de sus ciudadanos”, aseguró. 

 

Considera además necesario que se abra el espacio político para las comunidades que deseen discutir propuestas de erradicación voluntaria, que se establezcan canales de comunicación con las autoridades locales y aun con los Congresistas de Estados Unidos.  Esto último para informar al gobierno de los Estados Unidos sobre la importancia de reformular los criterios bajo los que se esta ofreciendo la supuesta ayuda para el desarrollo; unos criterios basados, actualmente, en términos de hectáreas erradicadas y no en función del impacto social.  La política de desarrollo alternativo, afirmó Vargas, por ser de largo plazo es incompatible con la estrategia basada en resultados de corto plazo que se ha impuesto.  También destacó como prioritario sacar esta política de la estrategia de seguridad global.

 

De la posición del gobierno colombiano frente a la  política de drogas se hace notorio su poco o nulo margen de discrecionalidad sobre el diseño e implementación de tales políticas, y el alto grado de displicencia frente a las múltiples quejas de los ciudadanos recogidas en los informes de la Contraloría  y la Defensoría del pueblo, “deja mucho que pensar que hasta el momento no se haya hecho un balance ni un pronunciamiento, por parte del gobierno, sobre el impacto del Plan Colombia”.  Sin embargo, esta indiferencia se ha mantenido incluso sobre puntos en los que se amenaza la misma estabilidad de la política y del gobierno, pues al parecer  aun no se establecen los cálculos sobre el desplazamiento de estos cultivos a otras zonas y mucho menos se avizoran los costos de la pérdida de legitimidad y gobernabilidad que se agudizarán para el gobierno colombiano, como ya ha sucedido en Bolivia por causa de una política errada

 

Los planteamientos de Elsa Nivia, por su parte, enriquecieron el debate sobre las fumigaciones dotándonos de los argumentos técnicos acerca de la peligrosidad de las mismas sobre la salud humana y el ambiente. 

 

Elsa Nivia comenzó afirmando que el uso de plaguicidas agrícolas, como insecticidas, herbicidas y fungicidas en los cultivos de uso ilícito son tan peligrosas, como las que se efectúan sobre todos los demás cultivos lícitos. Aclaró que el uso de estos venenos se generalizó con la implantación del modelo de agricultura conocido como la revolución verde, promovido por los gobiernos, basado en monocultivos y alto uso de agrotóxicos fabricados por multinacionales agroquímicas como Monsanto[12] y otras, los cuales cuentan con licencias de venta. Pero aclaró que la estrategia de erradicación forzosa de cultivos de uso ilícito mediante fumigaciones aéreas de Roundup (ingrediente activo glifosato) son de mayor impacto para el ambiente y la salud, porque se utilizan concentraciones mucho más altas del herbicida que en la agricultura, se mezcla con un surfactante adicional al que ya trae la formulación Roundup, y lo más grave, se aplica por vía aérea de manera indiscriminada, destruyendo cultivos alimenticios y plantas silvestres y contaminando las aguas. La destrucción de la base alimentaria de las comunidades genera hambre y desplazamientos.

 

“Existen muchos intereses económicos alrededor de la política antidrogas- afirmó- por ejemplo el gobierno norteamericano le paga dólares a Monsanto para que envíe a nuestro gobierno el glifosato para fumigar”. Comentó sobre la complacencia de los gobiernos y de organismos internacionales ante la venta de los agrotóxicos que traen las multinacionales por intereses económicos, mientras se criminaliza a campesinos que por hambre siembran coca o amapola, únicos cultivos rentables porque las políticas nacionales e internacionales han acabado con la rentabilidad de la agricultura.   Hizo un llamado para que se promueva la producción de alimentos con técnicas limpias como las de agricultura orgánica, no sólo para reconvertir los sistemas de producción de alimentos sino para boicotear las ventas de las multinacionales de agrotóxicos.

 

Nivia, antes de referirse al glifosato, hizo algunas aclaraciones sobre los venenos agrícolas y la forma como se presentan en el mercado. Las mencionadas multinacionales ofrecen una amplia gama de plaguicidas o pesticidas, que circulan de manera legal en el mercado, entre los que cabe mencionar fungicidas, herbicidas, insecticidas, raticidas, entre otros. Los plaguicidas se venden en diversas presentaciones: líquidos, polvos emulsionables, granulados, polvos solubles, etc., conocidas como formulaciones, las cuales llevan el ingrediente activo (insecticida, herbicida o funguicida) acompañado de solventes y otros ingredientes inertes, que tienen por finalidad mejorar la acción del ingrediente activo. El término inerte significa solo que no actúan como plaguicidas, pero esos ingredientes son activos química y biológicamente y en muchos casos pueden ser más tóxicos que el mismo ingrediente activo; sus nombres no aparecen en las etiquetas de las formulaciones comerciales por considerarse secreto comercial.

 

Hechas estas aclaraciones se cuestionaron los conceptos de la baja toxicidad del glifosato que emite el gobierno colombiano, para justificar el supuesto bajo riesgo de estas fumigaciones, porque lo que se aplica no es el glifosato solo sino una mezcla del herbicida Roundup con el surfactante CosmoFlux. La formulación Roundup a su vez es una mezcla de glifosato y el surfactante conocido como polioxietilamina o POEA (mezcla de aminas), el cual es cinco veces más tóxico que el glifosato, está relacionado en la literatura científica como un agente cancerígeno y produce otros problemas de salud. El CosmoFlux es un surfactante de acción similar al POEA. Si el POEA es reportado como cancerígeno no se puede asegurar que el Roudup no lo sea; por tanto, atendiendo al principio de precaución consignado en la legislación ambiental colombiana no debería ser utilizado, pues tampoco se han evaluado sus efectos tóxicos en el largo plazo. Por la abundante información aportada se hicieron evidentes las diferencias entre el grado de toxicidad de la mezcla con que realmente se fumigan los cultivos y la del glifosato solo.

 

 

La información sobre la baja toxicidad aguda del glifosato la ha emitido la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos), pero la EPA para dar licencias sólo exige  estudios toxicológicos de los ingredientes individuales, no de las formulaciones. Por tanto, todo lo que se diga sobre la baja toxicidad del glifosato es cierto, afirma Elsa Nivia; pero no por esto es posible decir que las fumigaciones no causen daño en la salud o en el medio ambiente, porque el glifosato no se aplica solo sino en mezcla con los surfactantes, y esta mezcla es más tóxica que el mismo glifosato.

 

 El glifosato es un herbicida sistémico, que actúa en post-emergencia[13], no selectivo, de amplio espectro, usado para matar plantas no deseadas como pastos anuales y perennes, hierbas de hoja ancha y especies leñosas. Se afirma que no es cancerígeno ni mutagénico pero esto no puede asegurarse sobre el Roundup. Existen estudios en Ecuador en los que se comprobaron daños genéticos a nivel de células sanguíneas humanas, en personas expuestas a fumigaciones en la frontera con Colombia y hay otros reportes en la literatura, donde se sugiere que estos y otros efectos pueden deberse al surfactante. Tampoco puede asegurarse, como lo han hecho algunos funcionarios oficiales en el pasado, que sólo destruya las plantaciones de coca y amapola, ya que es un herbicida de amplio espectro no selectivo, lo cual significa que puede matar toda clase de plantas y así lo promueven los mismos fabricantes.

 

El glifosato por ser hidrosoluble no es afín con la superficie cerosa de las hojas, por tanto no puede penetrarlas, explica Elsa Nivia; por esta razón se le añaden los surfactantes que actúan a nivel de la superficie, deteriorando la cutícula cerosa (labor corrosiva) y abriendo canales hidrofílicos por donde puedan pasar las moléculas del glifosato. Y es debido a esa función corrosiva que se generan quemaduras a nivel de piel y ojos, reportadas en muchas zonas en las que se ha fumigado con esa mezcla.  

 

Para finalizar, Elsa  Nivia manifestó que el gobierno colombiano no se puede apoyar en un solo estudio contratado por la Embajada Norteamericana para afirmar que la mezcla con la que se fumiga no esta causando daño o poniendo en riesgo la salud humana y el medio ambiente.  Hizo  referencia al estudio de la clínica Uribe Cualla realizado después de 3 o 4 meses de las fumigaciones en el Departamento del Putumayo, en cuyo informe el mismo doctor Uribe Granja, quien lo realizó, dejó consignado que los resultados no eran concluyentes y que se requerían más estudios.

 

Expresó dudas sobre los resultados de corto plazo en cuanto a reducción de áreas de cultivos de uso ilícito a causa de las fumigaciones, porque estas pueden inducir una dinámica de siembras muy alta para compensar las áreas fumigadas, pero cuya detección por los satélites puede tardar quizás uno o dos años, por la logística que requieren las siembras y el tiempo para crecer las plantas y ser detectadas. Cuestionó la efectividad de la política de erradicación forzada que no ha tenido éxito durante casi 30 años, y planteó la necesidad de una política que incluya el desarrollo alternativo sostenible y que vaya resolviendo la problemática social que dio origen a los cultivos. Destacó un informe de evaluación de la Contraloría en el que se afirmó que  “En Colombia los cultivos de usos no lícitos surgen bajo condiciones estructurales propicias para su desarrollo: marginalidad y crisis permanente del sector agrario asociadas a factores de acceso, tenencia y uso de la tierra. Campesinos y colonos ubicados en regiones desprotegidas por el Estado, con bajos índices de calidad de vida, sin servicios públicos ni infraestructura para modelar su desarrollo y que, en su afán de subsistir y ante los bajos rendimientos que le ofrecen los cultivos de la agricultura tradicional, ven como opción esta actividad, para la cual no se deben preocupar por conseguir su mercado ni contar con infraestructura necesaria para su distribución, debido a que estas actividades son realizadas en otros eslabones de la cadena, jalonados todos por una constante demanda de narcóticos.”

 

 

 

PANEL

PLAN COLOMBIA: IMPACTOS EN EL PUTUMAYO E INCONSTITUCIONALIDAD

 

Por:

EDER SÁNCHEZ.  Anuc Putumayo

DIANA MURCIA. Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo

 

 

En este Panel brilló por su ausencia la posición oficial, pese haber sido convocado el Director del Plan Colombia formalmente.  Así que básicamente se recogen los importantes planteamientos de las comunidades del Putumayo, expresados por un dirigente de una organización campesina, y los análisis de los aspectos jurídicos del Plan Colombia, por parte de uno de los miembros del Colectivo de abogados José Alvear Restrepo.

 

El departamento del Putumayo se encuentra en el área limítrofe con Ecuador y Perú, y antes de arrancar el Plan Colombia era el mayor productor de coca del país, con cerca de 70.000 hás cultivadas en 9 de los trece municipios, a saber: Villagarzón, Puerto Guzmán, Puerto  Caicedo, Puerto Asís, Puerto Leguizamo, Orito, Valle del Guamuez y San Miguel; y con más del 50% del población dependiente directamente de este cultivo. 

 

Para las organizaciones sociales del Putumayo, según lo expuesto por Eder Sánchez, el Plan Colombia es un Plan de desocupación del departamento, detrás del cual se esconden los intereses económicos de las multinacionales.  Ya que el departamento del Putumayo es una zona de gran riqueza natural, biodiversidad, fuentes de agua y de ubicación estratégica. Hechos corroborados por estudios de organismos nacionales e internacionales[14], en donde se señala que la amazonia puede albergar entre el 30 y 50% de las especies existentes en el mundo.  Sánchez resalta la existencia de minerales preciosos como el oro en la mayoría de los municipios[15]: minerales no metálicos como  el calcio, cobalto, estaño, molibdeno, titanio y tungsteno; y petróleo en 9 de los 13 municipios[16]: Mocoa, Villagarzón, Puerto Guzmán, Puerto  Caicedo, Puerto Asís, Puerto Leguizamo, Orito, Valle del Guamuez y San Miguel.  Así mismo, establece una correlación entre el hecho de ser zona de frontera y la presencia del caudaloso río Putumayo en este territorio, con la proximidad de la entrada en vigencia del ALCA, la construcción de un Megaproyecto hídrico, y la implementación del Plan Colombia en el sur del país.

 

Lo que se cree, afirmó Eder Sánchez, es que la lucha antinarcóticos es un pretexto, como lo es la guerra contrainsurgente o antiterrorista, después del 11 de septiembre; “un pretexto que cambió de nombre para seguir perjudicando a los sectores pobres”.

 

Se refirió también a los impactos de las fumigaciones en el departamento, generalizadas en el sur del país con la implementación del Plan Colombia. Éstas comenzaron con fuerza en diciembre de 2000, recuerda Eder, después de firmados los primeros pactos de erradicación voluntaria. Uno de los efectos inmediatos, señalados, es la pérdida de la seguridad alimentaria por la destrucción de cultivos de pancoger[17],de un parte; y de otra, la destrucción del patrimonio cultural y riqueza natural[18].  También señaló la impunidad en la que han quedado las muertes de algunos niños a causa de las fumigaciones, pues las autoridades han declarado no tener elementos técnicos ni científicos para determinar que esa haya sido realmente la causa de esas muertes ni de los brotes, alergias  y problemas respiratorios que se vienen reportando en las zonas fumigadas. Frente a lo anterior, Eder  reseñó el estudio realizado por el Doctor Adolfo Maldonado en la zona fronteriza del Ecuador, que arroja unos resultados en los que se reportan daños genéticos en personas expuestas a las fumigaciones, con lo que se han impedido éstas en el país vecino.  Eder considera esto como un triunfo, producto del amplio apoyo delas organizaciones sociales, la academia y algunos sectores del gobierno ecuatoriano. 

 

Otros de los efectos de las fumigaciones y en general del Plan Colombia, señalados por Eder son:

1.      Incremento del desplazamiento,25.000 personas desplazadas del 2000 al 2003[19] , 5.000 se han ido al Ecuador y 10.000 a otras zonas del país.

2.      Incremento de la violencia, incremento en la tasa de homicidio y atentados a las torres de energía y a la infraestructura petrolera y vial.

3.      Incremento de la presencia paramilitar, pese al incremento en el pie de fuerza.

 

En lo concerniente a los pactos de erradicación voluntaria, dice que hasta el momento los campesinos han erradicado “con la mano” cerca de 20.000 hás de coca sin que el gobierno haya cumplido los compromisos firmados:  apoyo a proyectos de seguridad alimentaria, productivos, complementarios y de capacitación, elaboración de un plan de desarrollo, creación de las condiciones sociales, económicas y productivas que garanticen las bases del desarrollo social y la NO FUMIGACIÓN[20].

 

Como reflexión final, señala las fumigaciones como una estrategia errada, que no va acabar con la coca, dado que los campesinos han encontrado formas para contrarrestarla (soqueo, baño con miel de purga, y la siembra debajo de árboles para no ser detectados por los satélites), y también se han desplazado a otras zonas.  Hecho que se demuestra con el incremento de las áreas cultivadas un Guaviare y Nariño, así como el repunte en Perú y Bolivia, y el surgimiento en Ecuador. Igualmente, hizo alusión a la falta de opciones productivas reales y sostenibles de sustitución (fracaso del palmito y la escasez de vías.) Recalcó que el Plan Colombia y las fumigaciones solo han deteriorado las condiciones de vida de los pobladores del Putumayo, que en los últimos tres años han pasado de la pobreza a la miseria, incrementado su criminalización, pues se calcula que el 60% de la población carcelaria del departamento está por ley 30/86[21],  y agudizado el conflicto armado.  “El problema de las drogas es un asunto de salud pública, pero resolver un problema mundial a expensas de la población cultivadora es tan perverso como la guerra misma”, dijo finalmente .

 

En la segunda parte del Panel, se mostró el estado de inconstitucionalidad en el que mueve el Plan Colombia y las fumigaciones que se vienen realizando en Colombia hace más de 20 años.

 

Diana Murcia comienza por describir las diversas formas, esto es el marco de “ilegalidad”, como el plan Colombia se ha implementado en nuestro país.  Como se recordará el Plan Colombia es presentado en 1998, por Pastrana como un Plan de Desarrollo, en el que se tocaban aspectos ambientales y de participación de las comunidades.  Este texto finalmente no fue discutido por la Corte Constitucional por encontrársele vicios de forma; así que de fondo tampoco fue analizado, perdiéndose la primera oportunidad de evaluar el tema.  El Plan Colombia, según lo esbozado por Diana Murcia, entra principalmente de tres maneras:

 

1.      A través de Acuerdos Binacionales firmados entre Colombia y Estados Unidos.  Estos convenios datan de 1947( TIAR) y los tratados de asistencia recíproca firmados desde 1962 hasta la fecha, y que han tenido como fin el de brindar apoyo técnico y afín[22] a Colombia por parte de los Estados Unidos.   El más reciente de estos convenios es el acuerdo binacional frente a la Corte Penal Internacional(CPI), en el que se conviene que ningún ciudadano norteamericano con sujeción a su gobierno va a ser llevado a la CPI .  El gobierno colombiano ha eludido el control político[23] para la puesta en marcha del Plan Colombia, apoyándose en estos convenios.  Asegurando su legitimidad por considerar el Plan como un desarrollo simplificado de los convenios anteriores y por estar contenido en leyes de la república; es decir en estos convenios, en los que se trata el mismo de tema de la venida de ciudadanos norteamericanos para cumplir labores de apoyo. No obstante lo afirmado por el gobierno, Murcia aseguró que el Plan Colombia no es una derivación del tratado de 1962, porque en ese tiempo se hablaba de ciudadanos norteamericanos sujetos a la condición de ser militares, y lo que tenemos hoy en Colombia son “mercenarios de guerra”[24] .  

2.      Mediante convenios interinstitucionales.  Acuerdos establecidos entre instituciones de los dos países para modernizar las cárceles, por ejemplo. El caso del convenio con el buró federal de prisiones para la construcción de cárceles de máxima seguridad.

3.      A través de programas sociales, de carácter cívico-militar .  Esto es el componente social del plan Colombia, cuyos fondos son administrados por el FIP a través de ong´s de construcción etc, quienes finalmente gastan el presupuesto en burocracia y es muy poco lo que de este dinero llega a la gente. El modelo es buenísimo para efectuar procesos corruptivos, afirmó Murcia. Hecho que queda demostrado con los cuatro informes de la Contraloría, en los que se encuentran irregularidades e inconsistencias, como falta de registros y archivos. Otro asunto que quedó corroborado es el de la impunidad, debido a que los entes encargados de las investigaciones (Fiscalía y Procuraduría) no las efectúan, y la unidad anticorrupción sólo le rinde informes al Presidente, por clasificar esta información asunto de seguridad nacional.  De otra parte, la forma en que viene operando el componente militar ha garantizado también la impunidad, ya que es la embajada norteamericana la única que sabe realmente cuantos efectivos y contratistas permanecen en nuestro país, y que cantidades de glifosato se están rociando en nuestras selvas.

   

De otra parte, se  hizo alusión a las fumigaciones como un acontecimiento no reciente en la historia de nuestro país.  Las fumigaciones comienzan en Colombia durante la década de  los setenta, época en que recién se inauguraba el discurso de las drogas como asunto de seguridad nacional.  Del periodo comprendido entre 1978 a 1994 puede afirmarse que las fumigaciones fueron un método experimental en la denominada lucha contra las drogas, cuya aplicación no poseía aun un marco legal que las justificara.  Éstas fueron finalmente legalizadas en 1994 por el Consejo Nacional de Estupefacientes y han venido siendo legitimadas, desde entonces, a través del discurso contrainsurgente y antiterrorista. En los últimos tres años las fumigaciones se han consolidado como la única estrategia para la erradicación, al poner fin con la diferenciación que se hacía entre los pequeños cultivos y los industriales. 

 

Pese a que en el Plan Colombia se reconoce la posibilidad de afectar el ambiente, la salud y la seguridad alimentaria de los pobladores de las regiones fumigadas, las normas y reglamentaciones creadas con la intención de disminuir o mitigar el impacto han sido generalmente inoperantes o sencillamente se han pasado por alto.  Es el caso del Plan de manejo ambiental[25], cuyo cumplimiento no se  ha efectuado por parte de las autoridades antinarcóticos, de las Auditorias ambientales, que la Dirección Nacional de Estupefacientes contrató consecutivamente con la misma persona entre 1992 y 1996,y que finalmente no cumplieron con el objetivo[26] para  el que fueron contratadas, y de Plan de vigilancia epidemiológica, que al igual que los anteriores no se ha llevado a la práctica.  Ante la situación de inconformidad que se ha generado, a causa de las fumigaciones entre las poblaciones afectadas, el gobierno crea, a través  de la resolución 0017/2000, un mecanismo para  canalizar las quejas de los campesinos, que resulta ser otra solución engañosa pues los requisitos y los trámites para acceder él resultan muy difíciles de cumplir[27].

Para finalizar se hizo mención del estado actual de las demandas, tutelas y acciones emprendidas en contra de las fumigaciones :

1.       Acción popular. Con el fallo de esta acción popular se logró ordenar la suspensión de las fumigaciones, en todo el territorio nacional, hasta que se cumpla con el Plan de Manejo Ambiental y estudios médicos que determinen el nivel del daño. El gobierno nacional apeló dicho fallo aduciendo las siguientes razones:  1) la suspensión de las fumigaciones beneficia a los grupos al margen de la ley, 2)los daños a la salud y al ambiente no son imputables a ellas, 3)esto acarrearía sanciones internacionales para el gobierno colombiano, entre otras razones.

2.       Tutela interpuesta por la ONIC.  Ésta llega hasta la corte constitucional, la que finalmente por presiones del ex ministro Londoño[28] no falla a favor de los derechos a la vida, seguridad, ambiente sano etc,  sino del libre desarrollo de la personalidad, hecho que termina justificando una consulta entre los miembros de las comunidades indígenas sobre las fumigaciones.

3.       Acción de grupo de la personera de Nariño.  Con ésta se buscaba la indemnización para 500 familias cuyas parcelas habían sido fumigadas.  La respuesta  del gobierno fue la de tratar de deslegitimar a la personera y a los habitantes del lugar.

4.       Acción de  amparo en el Ecuador.  Aquí se reclama la omisión por parte del gobierno ecuatoriano para proteger los derechos de sus ciudadanos en la frontera.  El gobierno ecuatoriano afirma que el tema está siendo tratado en reuniones binacionales con el gobierno de Colombia, con lo que la acción se pierde.

Sin embargo, no solo nos encontramos en un marco legal proclive a la impunidad, como se ha visto en las líneas anteriores, también en un estado de indeterminación jurídica[29] que ha permitido la criminalización de amplios sectores de la población campesina, la intervención directa de los Estados Unidos en nuestro país a través del componente militar del Plan Colombia, y el incremento de  las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario[30].

 

Al cierre del Panel Diana Murcia hizo énfasis en cuatro tareas fundamentales, dentro de las tantas que nos quedan por hacer.   Primero, exigir al gobierno el cumplimiento del principio de precaución[31] en materia ambiental, y la prueba de que las fumigaciones no causan daños.  Segundo, decantar el discurso para no terminar colocando diferentes fenómenos bajo un mismo ropaje (guerrilla, terrorismo y drogas).  Tercero, apostarle a una propuesta de erradicación manual, en unas condiciones en las que se verifique el cumplimiento del gobierno y se garantice el no exterminio de los lideres campesinos. Cuarto,   exigir al gobierno la verdad sobre las fumigaciones, para hacer un verdadera justicia y que haya una reparación integral.  El escenario es muy desalentador, dijo refiriéndose a la impunidad y a la ineficacia de la justicia colombiana, pero también es muy alentador cuando se ve que  hay ciertas cosas que aun funcionan.  Recalcó la importancia de utilizar esos mecanismos de denuncia no solo para guardar un memoria histórica de los acontecimientos sino para una  eventual justicia internacional.

 

 


Jueves 19 de Febrero de 2004

 

 

MANDATO AGRARIO Y PROPUESTAS ALTERNATIVAS
AL USO DE LA HOJA DE COCA

 

ALEJANDRO MEJIA

Acbra

Mama Coca

Indepaz

 

Alejandro, como miembro de los sectores campesinos y partícipe en la construcción de alternativas de solución al problema de los cultivos de uso ilícito, nos hizo una presentación sobre los elementos que conforman el mandato agrario promulgado por las organizaciones campesinas, el pasado 8 de abril de 2003. El cuál, fue resultado de un largo proceso de convergencia al que han llegado las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes colombianas. Este mandato constituye la exigencia por una vida digna, soberanía alimentaria, derecho a la tierra y no al ALCA.[32] Esta propuesta surge de la necesidad existente de participación activa de las comunidades como conductoras de su propio desarrollo, demostrando no solo al gobierno, sino a la sociedad, a la academia, a las ong’s y a los mismos movimientos populares, que las soluciones para el campo se conciben de la base hacia arriba y no al contrario.

 

Luego de esta breve presentación se hicieron algunas aclaraciones, resaltando ciertos puntos de este mandato, como son el punto 4 sobre el Derecho a la tierra; el punto 7 sobre la Política concertada con los cultivadores de coca amapola y marihuana; el punto 10 sobre el Reconocimiento de las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes y sus derechos; el 12 sobre el  fin al desplazamiento forzado; y el punto 13 sobre la Solución política del conflicto social y armado.

 

Con relación al Derecho a la tierra,  comenta que siempre desde el sector campesino se ha planteado la necesidad de la reforma agraria, debido a que la alta concentración de la propiedad impide que los campesinos puedan acceder a una vida digna, generándose de esta manera una gran injusticia social y violencia; sin embargo,  el expositor asevera que en la actualidad existe un nuevo énfasis en el tema de la reforma agraria y es el de partir del reconocimiento del derecho a la tierra como un derecho humano fundamental, aunque no este consignado en la legislación internacional, y que además este derecho esta ligado al derecho al trabajo, alimentación, vivienda, a la seguridad y a la soberanía alimentaria. Igualmente, el campesinado exige que se le reconozca como un actor pluricultural con identidad propia así como se  ha reconocido a los pueblos indígenas y negros en la constitución de 1991, pues ellos también tienen su propia cultura, costumbres e historia.

 

En cuanto al reconocimiento de las mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes y sus derechos, afirma, que las organizaciones campesinas y los campesinos afiliados a ellas han querido reconocer el papel que juegan las mujeres en el campo, sobre todo en el contexto de conflicto armado que ha vivido y vive el país,  porque en muchas ocasiones sucede que cuando falta el hombre debido a la violencia, la mujer viuda no sale de sus tierras y se queda al frente de todas las actividades que se llevan a cabo en el campo, demostrando su resistencia ante cualquier adversidad, aún estando amenazada. Por tanto, se exige el reconocimiento y contabilización del aporte económico de las mujeres a la producción en el campo y a la reproducción de la fuerza de trabajo; reconocimiento y protección del papel de las mujeres en la construcción de identidad cultural, en la defensa permanente de la integridad de las comunidades y como gestoras de vida.

 

A continuación, se detiene a analizar los puntos 12 y 13 del mandato Agrario donde se exige de parte de los campesinos el fin del desplazamiento forzado y la solución política del conflicto social y armado. Con relación al fenómeno del desplazamiento el campesinado sienta su posición diciendo que para ellos en Colombia no existen desplazados porque hay guerra, sino que hay guerra para que haya desplazados. Así mismo, considera que el desplazamiento es un arma para apropiarse de las tierras del campesinado colombiano, tierras que todavía no tienen, pues recuerda que la dinámica que se ha llevado a cabo con las colonizaciones ha sido la siguiente: el campesino va y tumba selva, adapta la tierra y el terrateniente va detrás ofreciendo dinero por estas tierras. Evidencia de esto es el actual Plan de desarrollo que en su artículo 32 estipula que las tierras abandonadas pueden ser adjudicadas a productores y no queda especificado quien es productor, por lo cual para el campesino esto es la legalización del desplazamiento forzado como mecanismo para apropiarse de las tierras, porque para ellos es claro que a lo que el gobierno llama productores o empresarios del campo no son más que lo que el campesino ha llamado desde siempre terratenientes. Además, nos comenta que las políticas llevadas a cabo por el gobierno para dar solución a la problemática del desplazamiento, no han sido efectivas pues en el caso del llamado reasentamiento temporal dirigido por el antiguo INCORA o INCODER, solo se ha hecho con tres comunidades de los 3 millones de desplazados que existen en el país; y los denominados planes de retorno con “supuestas” garantías de seguridad han sido un fiasco porque sucede lo siguiente: los campesinos retornan para someterse al arbitramento de los grupos de autodefensa que haya en la zona, lo que les impide exigir sus derechos. Por esto el campesinado exige el cese del desplazamiento forzado; y de  parte del Estado, la concertación con las comunidades afectadas para definir medidas efectivas que puedan prevenir el desplazamiento forzado.

 

En cuanto a la solución del conflicto social y armado, el campesinado opina que solo se puede resolver con una salida política negociada para el logro de una paz duradera que exige pactos entre las partes; además,  que se deben tener en cuenta otros elementos como  la  soberanía nacional, es decir no más intervenciones de Estados Unidos en nuestro país, las transformaciones del régimen político, y la solución de los problemas económicos y sociales que originaron y han mantenido por décadas la confrontación armada y por lo mismo exige la participación decisoria de las organizaciones populares. Al respecto de la política de seguridad democrática implementada por el actual gobierno, las comunidades campesinas se pronuncian con un no rotundo a medidas que involucren a la población civil en el conflicto.

 

Alejandro enfatiza en el punto 7 sobre política concertada con los cultivadores de coca, amapola y marihuana ya que este ítem esta relacionado con los temas que se trataron en el foro. En lo concerniente a la problemática de los cultivos de uso ilícito afirma que  el campesinado ha planteado ver a la hoja de coca como solución y no como problema, porque ésta históricamente ha sido utilizada por nuestros indígenas tanto en los rituales, así como alimento. El masticar coca les ha servido para soportar las duras condiciones de los andes, ya que ésta contrarresta el efecto de mareo que produce la altura, les calma el hambre y el frío. Posteriormente, se han hecho estudios que comprueban el valor nutricional de la hoja de coca y  los diferentes usos que de ella se pueden hacer. Con base en estos argumentos, desde mamacoca se ha venido desarrollando un proyecto de ley de coca, que sirva como  alternativa a las fumigaciones y mirando la  hoja de coca como opción de desarrollo, y así,  avanzar en la solución de este problema [33].  Por medio de esta ley, se establece que la tenencia de arbustos de coca y el consumo de hojas de coca en su estado natural destinado a la práctica del mambeo y un empleo alimenticio, industrial y medicinal no será considerado como tenencia o consumo de estupefaciente. Es así como en la exposición de motivos de la presente ley se dice que, el derecho de usos tradicionales lícitos de la planta de coca se encuentra consagrado en varias normas nacionales e internacionales vigentes en Colombia. Así pues,  es necesario que esta prerrogativa de aprovechamiento de las diversas virtudes de esta planta para alimentación humana, usos medicinales e industriales que favorece a pueblos indígenas no se limite a estas poblaciones, comunidades y territorios, lo cual indica que al hacerse extensiva tanto a las comunidades campesinas y afrodescendientes se pretende quitar ese velo de ilegalidad que hace que se criminalice al campesinado colombiano. Además,  en el proyecto de ley de coca se evidencia la necesidad de diferenciar la coca de la cocaína permitiendo encontrar alternativas de solución más adecuadas con las realidades de nuestras comunidades campesinas. Agrega Alejandro, que este proyecto de ley cuenta con el respaldo de las organizaciones campesinas a las que se les ha presentado.

 

Por último,  se concluye que éstas son las alternativas que se están proponiendo desde mama-coca, INDEPAZ y sobre todo el movimiento campesino; obviamente que solos no podríamos, por eso se hace un llamado a la solidaridad y al respaldo de estas propuestas de los demás sectores y organizaciones sociales, partiendo de la premisa que la cultura campesina, indígena y afrocolombiana debe ser la base de las transformaciones sociales, económicas y políticas necesarias en el país.

 

 

 

TALLER

SOBERANÍA ALIMENTARIA Y CULTIVOS DE USO ILÍCITO

 

ELSA NÍVIA

(Transcripción)

 

Elsa Nivia: Antes de que se manejara el concepto de soberanía alimentaria ya se hablaba de seguridad alimentaria.  Entonces yo quisiera recibir algunos conceptos de ustedes, de que entienden o que consideran es la seguridad alimentaria, y luego hacemos un comentario sobre soberanía.

 

Un campesino:

“Se entiende que son dos conceptos totalmente diferentes, aunque fácilmente pueden ser entendidos como uno solo.  Pero, cuando hablamos de seguridad alimentaria nos referimos al acceso que cualquier persona o cualquier población debe tener a los recursos necesarios alimentarios para tener una dieta sana, balanceada y digna.  Es decir, cuando hablamos de seguridad alimentaria es la posibilidad de que la gente tenga autosuficiencia alimentaria; pero, también que pueda tener o generar ingresos con los que pueda acceder a unos recursos alimentarios.   La soberanía alimentaria, por su parte, es la defensa de nuestros recursos genéticos, es la posibilidad de defender nuestras semillas, que son semillas de vida; la soberanía alimentaria es la posibilidad de preservar las riquezas naturales de nuestras comunidades y que hoy se encuentran en peligro ante las actuales amenazas de la manipulación genética de nuestras semillas.  Es el caso de muchas especies alimentarias que están desapareciendo del consumo tradicional de nuestras comunidades, por efecto del avasallante mercado de productos modificados genéticamente.  Cuando hablamos de soberanía alimentaria nos podemos centrar en otro aspecto muy importante y es la posibilidad de que estas semillas tengan vida; hoy por hoy, por ejemplo estamos condenados prácticamente a tener que comprarles mediante patentes a la Monsanto u otras empresas que son las dueñas de las semillas en el mundo. A  éstas multinacionales de las semillas estarán condenados nuestros agricultores a comprarles las semillas que han sido manipuladas genéticamente, sí nosotros no defendemos nuestros recursos genéticos.  Dichas semillas han sido manipuladas a través del gen “terminator”, con lo que se impide que las semillas den más de una cosecha.”

 

Elsa Nivia:

Digamos que la base de la vida y del sostenimiento son las semillas, y sabemos que los únicos seres productores sobre la naturaleza son las plantas.  Productoras en el sentido de que realmente los organismos que producen no son los que siembran y cosechan, sino los que producen, y en ese sentido estoy hablando de las plantas, el alimento vegetal.  Las plantas son las únicas capaces de realizar la fotosíntesis, únicos capaces de utilizar la energía solar y en presencia de gas carbónico que es un producto del metabolito de los animales y agua, y otros nutrientes del suelo pueden fabricar los alimentos como proteínas, vitaminas, enzimas, carbohidratos, minerales y todos los nutrientes que contienen los alimentos.

 

  Realmente las plantas son los únicos que pueden producir, porque nosotros además de ser organismos fitófagos también consumimos carne animal, pero esos animales que nosotros consumimos como la res, el pollo o el cerdo se alimentan necesariamente de otras plantas, sea el pasto, los granos, los concentrados fabricados a base de soya o con la torta de algodón etc. En las cadenas alimenticias marinas  vemos que el pez grande se come al chico, el chico se come al más chico, y resulta que ese chico se comió al microscópico y resulta que ese microscópico que es un zooplancton  tuvo que alimentarse de un fitoplancton y ese fitoplancton son los organismos celulares microscópicos capaces de hacer fotosíntesis e iniciar las cadenas alimenticias acuáticas o marinas.

 

 El  ser humano si quiere alimentar animales tiene que sembrarles comida y si es vegetariano tiene que tener semillas para producir ese alimento.  Eso  lo  han entendido los las multinacionales que anteriormente se dedicaban principalmente a los agroquímicos, y que hoy en día controlan desde las semillas.

 

Con el desarrollo del modelo de agricultura de “revolución verde”  se produjeron las variedades “milagrosas” de alto rendimiento, con las que decían, iban a resolver el problema de hambre en el mundo.  Éstas variedades seleccionadas básicamente por rendimiento, fueron perdiendo características genéticas de resistencia o de tolerancia a condiciones ambientales adversas, por ejemplo, el ataque de insectos plagas que se alimentan de vegetales y hongos que  viven a expensas de tejidos vegetales etc. Esa adaptación local que había a condiciones de sequía y a deficiencias nutricionales se da en las plantas si tiene genes para eso.  Al irse seleccionando las plantas por alto rendimiento a través del entrecruzamiento de las más rendidoras, se fue llenando con el pull genético de genes de rendimiento ocasionando una erosión genética en el sentido de que se fueron perdiendo genes de tolerancia o de resistencia a plagas, enfermedades etc.   Pero, con este problema vino consigo una solución,  la de los agroquímicos, y entonces les decían a los campesinos  que no se preocuparan si a sus cultivos  les atacaban los insectos, ellos les vendían el veneno para que matara  esos insectos; sí los atacaban los hongos le vendían los fungicidas o los  bactericidas, y como estas plantas ya no toleran la biodiversidad (otras plantas al lado) entonces no se preocupe que también le vendían los productos para que matara  todas esas plantas, “malezas” que le van a crecer al lado.  Y nos vendieron la idea, y así nos formaron a los agrónomos en las hileras en los cultivos, con unas calles totalmente limpias, que es la manera como promueven por ejemplo el uso de herbicidas.   De esta manera se  fue cambiando nuestra cultura agrícola y se nos fue imponiendo otro sistema de producción muy diferente al sistema de producción que ya se traía, en el que los agricultores seleccionaban sus semillas adaptadas a condiciones locales, en donde podían haber miles y miles o millones de variedades de cultivos y de semillas según la localidad, el país, el sitio del planeta donde estuviera la comunidad y de esta forma seleccionaba y guardaba semillas para la cosecha siguiente.  Y los gobiernos promovieron este modelo de agricultura de la revolución verde, y montan los grandes centros de investigación internacional y empezamos a comprar las semillas mejoradas porque son muy productivas, pero no se preocupen le vendemos los fertilizantes etc.  ¿Qué pasó? Se fueron perdiendo las semillas locales, esto es un problema y por esto se va creando la dependencia, pero ¿qué pasó? La biodiversidad de cultivos, las comunidades en cada localidad, país y región tenían muchas variedades de cultivos, maíz y de papa y muchos cultivos de alimentos que hoy en día ya no se usan.  La base alimenticia se fue reduciendo en la medida que se fueron estableciendo los grandes monocultivos de las semillas mejoradas.  Pero sí hay semillas de esas mejoradas aquí también, nosotros tenemos el CIAT y el ICA,  este último produjo muchas semillas mejoradas por  alto rendimiento, y también hay  plantas  de las multinacionales formuladoras de plaguicidas y productoras de agroquímicos.

 

 

Y entonces en ese proceso se falló, ese sistema que iba a servir para reducir el hambre del mundo, como nos lo querían mostrar, no la redujo y ésta es cada vez mayor, y se ha sumado el deterioro de los ecosistemas mas la contaminación ambiental, la destrucción de fauna benéfica, acuática, terrestre, las enfermedades del corto, mediano y largo plazo, cáncer, problemas hormonales, problemas reproductivos etc.  Todo como una secuela de este sistema impuesto por los promotores de la revolución verde, que está cada vez enriqueciendo a unos grandes capitales, además extranjeros, porque aunque las semillas se están produciendo aquí, el capital y la tecnología son foráneos. Aquí tenemos empresas productoras de semillas, pero ¿qué pasa? Hay una fase de la investigación de semillas que la han hecho empresas extranjeras, y cuando llegan aquí para que los fitomejoradores nuestros continúen la investigación de selección- de todas maneras nuestros fitomejoradores por más que tengan un Ph (d), ellos no saben realmente cual fue la base de los entrecruzamientos y cual es la base genética para buscar determinadas resistencias-. Hoy en día se ve que cuando las plagas desarrollan resistencias a los venenos, éstas se empiezan a tratar por introducción de uno o dos genes por cruzamiento sexuales normales que se dan en las plantas,  introduciendo pocos genes o un solo gen para darle resistencia a un monocultivo. Sin embargo, esto no es tan fácil, pues así como  se introducen resistencias  a  las plantas usadas en los monocultivos, los insectos, hongos y otros microorganismos también pueden desarrollar resistencias a los insecticidas, funguicidas y al mismo gen de resistencia que se introdujo en la planta. Y entre más pequeños los organismos, sus ciclos de vida son más cortos y el número de descendientes es mucho mayor, y es por eso que una enfermedad causada por microorganismos puede rápidamente provocar una epidemia debido a que se difunde rápidamente.  Conocemos historias de enfermedades, por resistencias que se rompen, que se introdujeron, por pretender el ser humano que cambiando uno o dos genes iban a vencer a la naturaleza, algo tan complejo que se ha formado a través de millones años.  Y sabemos que hubo unas hambrunas en Europa en la época que una enfermedad atacó a la papa, sabemos de desastres económicos, por ejemplo en las zonas maiceras de EE.UU. 

 

En el siglo pasado y ya hoy en día nuestros fitomejoradores, el ICA y nuestros centros de investigación saben que la producción de variedades resistentes cuando se trata de introducir un solo gen o dos genes duran por ahí 3 o 5 años y luego empiezan las enfermedades a aparecer, y como ya hemos usado venenos durante tantos años (medio siglo), entonces ya contamos con muchas especies resistentes a los venenos, por eso la agricultura basada en químicos se volvió insostenible para los agricultores.  Si bien al comienzo cuando empezó el modelo de “revolución verde” con base en agroquímicos y fertilizantes químicos se pudieron reportar muchos incrementos en el rendimiento, y hoy en día eso ya no es así.  Y sí ustedes están relacionados con los agricultores o los agricultores que hay aquí, lo saben muy bien que pueden sembrar, y sí están con la agricultura basada en químicos, al final se han gastado mucho en insecticidas, funguicidas, herbicidas para controlar plagas  y ya no aplican un solo producto o herbicida como probablemente se hacía hace cuarenta o cincuenta años, sino que ya mezclan dos, tres, cuatro o cinco productos, y sí se miran esos productos, probablemente, la mayoría sino todos los que se mezclan en una sola bomba, en un solo tanque tienen quizás banda roja, o sea son extremadamente tóxicos o altamente tóxicos.  Y no es porque a los agricultores les guste gastar la plata comprando venenos y en vez de echar uno o aumentar dosis mezclen  tres o cuatro o cinco, no es por gusto, es por algo que aunque ellos no sepan explicar lo están viviendo, y es el desarrollo del fenómeno de la resistencia.  Y el mecanismo de la resistencia es absolutamente inevitable, porque durante la coevolución de organismos animales y vegetales, mientras se fue formando esta planta estas aprendieron a formar mecanismos de defensa para no ser extinguidos por sus consumidores, así como los consumidores desarrollan mecanismos de defensa para sobrevivir.  Ahora puede que ese proceso de coevolución a través de miles de  millones de años, porque aquí los más nuevos somos nosotros, pero hay muchos organismos que llevan millones de años en ese proceso y es probable que hayan desaparecido algunas especies, los dinosaurios también desaparecieron,  y entonces así como desaparecieron los dinosaurios es probable que haya  habido especies de diferentes niveles en las cadenas tróficas, de diferentes tamaños que hayan desaparecido; pero, lo cierto es que los organismos que llegaron a esta época, el día de hoy, es porque desarrollaron mecanismo de adaptación. Y uno de los mecanismos de adaptación de las plantas es producir sustancias tóxicas que no tienen que ver en el metabolismo de la planta y que al comienzo cuando los investigadores empezaron a analizar acerca del papel de esas sustancias tóxicas, que también se le conoce como metabolitos secundarios, y tienen otros nombres, no le encontraban ningún significado a esta sustancia dentro del metabolito de las plantas y las consideraban probablemente como sustancias basura, como se consideran hoy incluso en el desarrollo de las semillas transgénicas, por ingeniería genética o por cruces sexuales normales se trasladan genes de una especie a otra (genes de animales en vegetales), cosa que no hace la naturaleza. Y puede ser monstruoso lo que resulte de esos cruces y no sabemos como va a incidir en la evolución.  Es por eso que ni siquiera los estudios de impacto ambiental de estos cultivos de diez a veinte años pueden estar dando un índice  claro de  cuál va  ser el impacto sobre la biodiversidad genética de este planeta porque se están haciendo cosas que no hace la naturaleza.  Por lo menos cuando se hacen los cruces para las variedades mejoradas para la “revolución verde” todavía ahí se estaba de todas manera manipulando, pero por cruces sexuales; cogiendo el polen de una planta y colocándolo en el pistilo de la otra etc., fecundar el óvulo de esas plantas y ver como resultaba, pero era maíz con maíz y fríjol con fríjol, únicamente eran especies o variedades que se estaba mezclando.  Hoy en día con la ingeniería genética se pueden introducir hasta genes de seres humanos en plantas.

 

Creo que la mayoría de las comunidades campesinas, indígenas etc., si vamos a mirar, a lo mejor,  tienen frascos de insecticida, herbicidas o funguicidas, entonces ya crearon una dependencia, ya empezaron a deteriorar su ambiente, entonces la tarea que tenemos de recuperar nuestros recursos genéticos, de volver a producir variedades a las que se les introduzca variabilidad genética de volver a introducir biodiversidad ambiental en el sentido de asociar cultivos, rotar cultivos, permitir la presencia de plantas, que haya coberturas vegetales etc. o las calle de los  cultivos, olvidarse de esa fase de que el cultivo hay que cortarle la maleza y además quemarla, porque la práctica de la quema es contraproducente y ya tendríamos otras oportunidades  de hablar del porqué y entraríamos en la biología del suelo y que es la fertilidad natural etc. Entonces, sí nos cambiaron totalmente la mentalidad, nos cambiaron nuestros ambientes, nuestros sistemas tradicionales de producción y se perdieron muchas variedades locales y ya hay mucha uniformidad genética, faltan semillas, entonces si ya se perdió esa práctica esa costumbre de guardar las semillas para la cosecha siguiente, entonces hay que ir al mercado a comprarlas, pero sí en el mercado de semillas solo se encuentran  las semillas importadas, que ni siquiera muchas de ellas han sido producidas en nuestras condiciones locales o de todas maneras semillas mejoradas, manipuladas genéticamente, y si un agricultor va al mercado a comprar semillas y no la encuentra si no transgénica, entonces estaríamos en una total dependencia, de ahí tantas campañas y proyectos que se desarrollan  para promover el intercambio de semillas y hacer un  rescate y una búsqueda de variedades tradicionales, que en un momento determinado incluso produzcan semillas, pero ya no solamente con el concepto del alto rendimiento, que lleva a unos análisis económicos que pueden distorsionar las cosas, porque  es coger un cultivo con semillas mejoradas y todos los insumos, y otro que no, con semillas locales y probablemente el Otro, sí comparamos nada más rendimientos va dar más, y entonces una conclusión económica muy simplista sería   es que éste ( el de semillas mejoradas e insumos) es más  efectivo. Así como se puede hacer un análisis simplista con los transgénicos,  que al comienzo puede que dé mejores rendimientos, pero, eso rápido se acaba como ya se comprobó en EU.

 

  En promedio en el mundo, en los países que más se están sembrando cultivos transgénicos como EU y Argentina los rendimientos son muy comparables a los rendimientos de cualquier cultivo común  y corriente, con un agravante, que de todas  maneras ya tenemos que empezar a mirar es costos directos e indirectos.    Puede que un agricultor orgánico  no produzca tanto, produzca menos, pero vaya a ver si se gasta en insecticidas, herbicidas y fungicidas, cuántos insumos fueron comprados  en el exterior y cuántos preparó allí; Si preparó abonos orgánicos a base de sus mismos residuos, si hizo biopreparados para el control de plagas, y fertilización foliar con base en excremento de los animales de su finca, si los minerales fueron promovidos  por  cenizas del  fogón  para aportarle minerales a sus plantas o a sus árboles, entonces no se va a proponer que cada agricultor tenga que ser totalmente autosuficiente, porque  sería imposible, pero sí que empiecen a producir insumos orgánicos e insumos naturales, insumos limpios. En las comunidades a niveles locales para  estar surtiendo, porque  todos no pueden producir todo, pero por lo menos  sí que algunos miembros de la comunidad produzcan ciertos insumos o abonos orgánico para poder surtir a bajos precios a otros. Les aseguro que sí bien en los primeros dos o tres años en un proceso de reconversión de agricultura química  hacia la agricultura con venenos,  puede generar reducciones en rendimiento o en ingreso, después ya se va a revertir  en una mejora y en un incremento de producciones, porque se va logrando una estabilidad ambiental,  se va enriqueciendo el suelo con fertilizantes, se  enriquece el suelo con microorganismos que van hacer reciclaje de la materia orgánica y empiezan  a aparecer organismos benéficos a disminuir incidencia de plagas, a disminuir incidencia de enfermedades y esta va a repercutir en una mejora económica, y además en  mejor salud etc.  Es algo necesario por todo lo que ya se destruyó con el otro sistema  y desafortunadamente hay mucho deterioro ambiental.

 

 El proceso de  monocultivo, de las maquinarias  generó mucha erosión, la tala de bosques etc., para poder instalar solamente potreros o solamente monocultivos, nos hizo  perder mucho recursos, entonces en  la fase  en la que estamos, no solamente hay que recuperar, sino que hay que proteger lo que hay; pero, lo que hay tiene muchos intereses externos encima, imponiendo políticas  externas  a través  de empréstitos del Banco Mundial etc.  Porque entre más crezca la dependencia  económica en lo de la deuda externa, entonces más condiciones nos imponen, eso está generando miseria, problemas, la misma globalización etc. Tiene que ver con todo esto que estamos hablando, y tiene que ver con la soberanía alimentaria y tiene que ver con seguridad alimentaria.  Pero, antes de hablar más de seguridad y soberanía quisiera escucharlos más a ustedes.

 

Un campesino de Arauca:

Quisiera concretar dos cosas una hacer la conciencia de lo que usted esta diciendo de proteger nuestras semillas, pero la otra conciencia  que yo quisiera  para los jóvenes que están acá, es la conciencia  de la solidaridad y la conciencia de mirar los problemas que se están presentando en otras partes, en las que pareciera que no nos afectara a nosotros.  Por ejemplo, el año pasado fumigaron Arauca, ustedes podrían decir que no les afecta y entonces  que les va a  importar si fumigan Arauca, de pronto algunos tengan conciencia y digan que  si les importa y eso está bien. Pero, para aquellos que creen que no les afecta, resulta y pasa de que Arauca aparte de toda la imagen que venden  por lo que hay guerrilla, ejército, de que hay mejor dicho terrorismo,  también Arauca es productor de plátano, ganado, yuca y el cacao que  se consume acá en Bucaramanga y en Cúcuta;  y resulta que si a nosotros en Arauca nos fumigan  los ilícitos, pero también fumigan las matas de plátanos, entonces a ustedes los va afectar porque ustedes van a consumir los mismos venenos que botaron allá. Esto está llegando a las casas de abastos  y lo está consumiendo la gente de aquí de Bucaramanga, Cúcuta y lo están consumiendo la gente de Bogotá, entonces los problemas que se dan en otras partes también  afectan directa o indirectamente a otras localidades. Entonces quisiéramos  que se provoque el debate en esa situación, para generar la solidaridad de la gente de diferentes regiones  hacia las comunidades  y llegar un día al caso de que si van a fumigar  a Arauca, los de Bucaramanga digan bueno, y eso nos afecta a nosotros, entonces como hacemos resistencia o como también hacemos desde otras localidades planes para que allá no se haga eso, porque directa o indirectamente va a afectar  a otras regiones.  Entonces en esa parte quisiera hacer lo que la compañera dice, ¿cómo enfrentamos el problema? Entonces resulta que si nosotros en Arauca nos podemos reventar como una chicharra gritando que no fumiguen o gritando una cosa u otra, pero si no tenemos la solidaridad de otras regiones nos reventamos, pero si tenemos la solidaridad de otras localidades que también van ha ser afectadas, para donde iremos a largo plazo, osea solidaridad es lo que nosotros tenemos que empezar a motivar para que los problemas se resuelvan. Porque  que yo sepa, en el Putumayo hubo problemas.  La gente  allá hizo  una cantidad de cosas y sin embargo se fumigó, en el Catatumbo pasó lo mismo y se fumigó, en  Arauca pasó lo mismo y en el Sur de Bolívar y en el resto del país pareciera  que ya no les interesa, pero realmente de allí es de donde está saliendo lo que se está consumiendo en el resto del país. Entonces, esa es la conciencia que tenemos que despertar y la solidaridad que tiene que despertar.  Aplausos...

 

Un campesino del Catatumbo

Esta intervención  queremos proponerla desde las regiones, digamos  en la comprensión  y en el compartir experiencias concretas no tan profundas quizá porque no hemos estado en un recinto universitario, pero que esta oportunidad de estarlo hoy, no recibiendo clases, sino aprendiendo de los saberes, del cruce de saberes, nos puede llevar a que esta charla superinteresante de soberanía alimentaria ligado  a los cultivos de uso ilícito  nos permita entender que el problema no es solo del campesino. La primera cosa, cuando podemos hablar de seguridad alimentaria como términos distinguido de soberanía alimentaria tiene que ver con que la seguridad alimentaria pasa por tener una estructura productiva que nos permita producir básicamente los bienes alimenticios; y en este país eso casi no es posible porque las mejores tierras de América para la producción  agrícola son las del Valle del Cauca en primer lugar, dedicadas al monocultivo de la caña para la agroindustria, y en segundo lugar, todas las tierras de la sabana de Bogotá donde se producen flores. Entonces nuestra seguridad alimentaria, es decir nuestro plato esta compuesto por caña de azúcar y flores y en alguna oportunidad por café.  No tendremos nada más que comer mientras que EU ha asegurado todo porque es el mejor granero del mundo, y sobre todo porque tiene también las patentes, y no nos engañemos  porque aquí en Colombia tenemos muchas semillas, quizá creemos eso, pero las semillas están patentadas por empresarios extranjeros que nos ponen a depender.   Esa imposibilidad de tener  las tierras para producir el alimento, pues tendría que pasar porque un día hubiera una reforma agraria integral que esas tierras se redestinaran a  la producción de alimento y no como está  hoy en día, donde está por encima el deseo de acumulación del capital  al de la salud, alimentación, el de la nutrición de los colombianos, pero eso tiene otra cosa porque es que el objetivo  es acabar con la población, el mundo está muy poblado.     La seguridad y la soberanía alimentaria se ven también amenazadas por los bloqueos que la guerra esta llevando a las regiones, Bucaramanga no es que produzca  todo lo que se  consume aquí en Bucaramanga, tienen que llegar camiones cargados de alimentos de otras partes; pero, de donde están saliendo esos alimentos  hoy en día  hay unos bloqueos económicos causados por la guerra que un día van a llevar a todos los bumangueses a aguantar hambre porque donde se está produciendo no se está permitiendo que salga  y Bucaramanga no se produce todo lo que se come, en cierto forma la seguridad y la soberanía alimentaria tiene que ver con eso, que uno se coma lo que produce, pero que también pueda producir lo que se come.

 

 

Los bloqueos económicos, no dedicar las tierras a la producción agrícola, quizá puedan decir ustedes que es un problema de los campesinos, ellos que están allá que traten de enfrentarlo, de solucionarlo. Pero, vamos al otro caso, que lleguen todos los alimentos a Bucaramanga, y que en estos países con un desempleo tan alto no tengamos dinero  para comprar los alimentos, y cerca de 17 millones de colombianos que vivimos en la pobreza, que no ganamos más de un dólar diario, como dicen las estadísticas, que no podemos comprar alimentos, así tengamos todo también,  vamos a empezar a morir de hambre y estamos muriendo de hambre, entonces no es solo de campesinos productores sino también de los consumidores, que cuando no tengamos el dinero para acceder a los alimentos vamos a empezar a padecer por eso.  Todo eso está amenazando la seguridad alimentaria, pero sobre todo también  se ha dicho  aquí amenaza la soberanía alimentaria.  Si no tenemos los bancos de semillas, sino podemos hacer ese intercambio, si no podemos conservar nuestros propias semilla, pues estamos expuestos a depender hoy por hoy, de tener que ir a comprarlas en todos esos que han dicho aquí, a utilizar el maíz  termineitor o todo lo que tiene que ver, pero hay una doble moral, porque es que nosotros  producimos aquí todo lo que tiene que ver con transgénicos, una naranja que ya uno se compra en el supermercado, estas grandes que no tienen ni una semilla, esa es la más rica para nosotros que estamos llevados por la sociedad de consumo, pero porqué ya no preferimos las naranja  sino el jugo Tampico, pero en EU y en Europa si se está comprando  por encima y con privilegios la producción orgánica certificada. Productos certificados orgánicamente que solo lo compran ellos, porque lo pagan al mejor precio y a nosotros nos venden lo que ellos no consumen; pero, como les decía anteriormente, la superpoblación del mundo tiene que ser contrarrestada de alguna manera, y nosotros tenemos que empezar a morirnos, puede parecer un poco lógico en este escenario, bueno eso está fuera de tono, pero realmente sí, eso es la mejor manera de controlar la densidad demográfica así es como lo llaman ustedes. Pero, también todo esto y amarrándolo con la producción de la coca, en las zonas donde se produce coca se deja de producir alimentos, entonces uno se dedica a producir coca para tener plata y salir a comprar los jugos, la coca cola, todo lo que nos hace daño y así tener el bolsillo lleno de plata, pero también comprar cerveza y parrandiar; estamos dejando de producir alimentos por la producción de coca, eso nos está llevando a importar alimentos pero también a importar en cierta forma los insumos, todo lo que tiene que ver con la producción.  Ahí es donde se ve afectada la soberanía alimentaria, es decir, cuando empezamos a depender de otros y no podemos nosotros producir, preocupémonos, y el problema no es solo de campesinos, es de estudiantes, trabajadores, de todos los que comemos, todos los que comemos somos los que tenemos que preocuparnos de este problema. Sin embargo, esa era la parte que quería compartir, es decir en los tres elementos estos que se enlazan,  uno la producción de coca dejando de producir alimentos, de producir para otros mercados y no para nosotros, donde nosotros deberíamos preocuparnos por nosotros mismos, por eso somos flaquitos, blancos y pálidos, porque nosotros no tenemos un régimen balanceado de nutrición, en ese sentido es preocupante y es necesario que empecemos a vigilar esto de la soberanía  y la seguridad alimentaria, pero que también hayan  política de acceso a tener plata para comprar, y termino con lo siguiente: en  Colombia no son necesarios los campesinos, esto lo ha dicho  Rudolf Holmes, que es la persona más cercana al presidente Uribe. Según Rudolf Holmes sale mucho más barato importar 7, 8, 10 toneladas de alimentos que subsidiar la producción en Colombia. Entonces, según él hay que irnos por la fácil, hay que traer el plátano, el maíz, fríjol, el arroz etc. Por ejemplo, un arroz traído desde China triangulando por Venezuela llega más barato que el arroz que se produce en el mismo Zulia  Norte de Santander. Entonces, no se trata solo de tener plata para acceder a los alimentos, la cosa está en reducción de la población, pero también en la descampesinización del campo, es decir quitar el campesinado y quitar el que produce el campo, en ese sentido vuelvo a como empecé diciendo, la preocupación no es solo para los campesinos, o para los que dependemos de la vida rural, sino para todos los que habitan las grandes ciudades, las grandes urbes en Colombia porque en EU si tienen asegurada la alimentación, muchas gracias.  Aplausos...

 

Un estudiante:

   Haber cuando hablamos  de seguridad alimentaria nos sesgamos un poco y entonces  nos referimos a que la gente está flaquito y que los niños deben comer, eso también  tiene su contraparte. La seguridad alimentaria no es solamente que el niño tenga que comer, a mí me ha pasado, a veces hago visitas al campo y uno ve la naranja dañada caída en el suelo y cuando entra a hacer la visita le sirven un vaso de fresco royal o de coca cola o cosas así. Entonces, la idea no es solamente  la seguridad alimentaria desde el punto de vista de tener el estómago lleno. Si no de suplir una nutrición adecuada, y no irnos al otro extremo, porque es que cuando yo hablo de los derechos de la seguridad alimentaria de una persona que está desnutrida, ¿ será que una persona que tiene problemas de obesidad no tiene también derecho a la seguridad alimentaria y no está teniendo en cuenta problemas con la misma seguridad alimentaria?. Se ha señalado a  la obesidad como una de las enfermedades mas graves  del siglo XXI. Entonces  es cómo entrar en eso, me parece interesante  lo que plantean los compañeros,  que la cosa debe ser de parte y parte, no solamente el campesino sino también la gente de las ciudades compartiendo responsabilidades, compartiendo solidaridad y empezar también desde la concientización que también debe ser personal y transmitirla hacia los demás.

 

Elsa  Nivia:

   Si yo también puedo añadir al comentario  de los agricultores y productores que  sacan el mercado los sábados y a lo mejor venden todas las guayabas que recogieron o todo el lulo o toda la naranja y seguramente están comprando coca cola y estas cosa y a lo mejor es la  sobremesa de toda una semana durante los almuerzos, en vez de que sean estos jugos nutritivos. Les recuerdo que tomen nota de todo los comentarios que están saliendo porque nosotros no vamos  a tener tiempo, pero están saliendo  muchos temas de estudio, muchos para que luego  hagan  grupos de estudio, análisis y de búsqueda de propuestas, puede que en la sesión que vamos   a tener hoy no alcancemos a tener propuestas; no es que vayamos hoy a resolver todos los problemas del mundo, pero es muy importante que ésto sea únicamente una fase en un proceso de discusión amplia y clara en los sectores universitarios, en los sectores del campo, en los sectores rurales, porque tenemos todos  una obligación, y tenemos que entender que debemos cumplir un rol en la sociedad, los que tuvimos un estudio tenemos una responsabilidad social, y ahí viene  también el comentario de la solidaridad social, un concepto de responsabilidad social, creo yo de una manera muy profunda para poder enfrentar y para poder ser útiles en este proceso tan difícil de Colombia y el mundo que estamos viviendo. ¿Quién  más quiere participar?

 

Un académico:

  Es  que en la medida en que la discusión se va dando y se va abriendo, hay unos aportes muy interesante en todo esto. Cuando uno habla de seguridad y soberanía alimentaria, primero, los alimentos son un tema de soberanía  nacional, y tenemos que tenerlo claro, en segundo lugar, el problema no es un problema de conciencia, porque todos tenemos conciencia, porque nosotros tenemos conciencia, es el uso que hacemos de esa conciencia, en tercer lugar, yo trabajo en el campo, llevo 17 años dedicado a procesos agroecológicos y soy compañero  de Elsa Nivia de la Universidad Nacional, y nosotros nos dimos cuenta de que la formación que nos dieron no fue una formación para trabajar por la seguridad alimentaria ni para trabajar por la soberanía  alimentaria, y entonces lo que nos tocó en este momento crucial no es cuestionar los sistemas de producción, pues el problema no es de producción de alimentos, es problema de distribución y del acceso a los alimentos y para tener acceso a los alimentos nosotros hablamos de la generación del ingreso, pero como no hay empleo entonces quién puede comer, ahora quién puede comer dignamente, el problema tampoco es de comer, ahí complemento lo que decía el compañero que me antecedió, el estudiante,  el problema es qué no estamos comiendo. Nosotros hemos hecho unas pruebas de alimentación con pequeños productores y con niños de las escuelas rurales,  hay muchas partes de  país y de América latina en las que las comidas tradicionales, por ejemplo en  un tamal y chocolote y una agua de panela ha sido prácticamente olvidadas y sustituidas por el consumo de la coca cola y la hamburguesa o el  perro caliente.

 

Ahora,  ¿qué está pasando con la seguridad alimentaria, y qué está pasando con  la soberanía alimentaria?.  Qué hacen los productores  en sus finc