LOS CULTIVOS ILÍCITOS PRIMER ESLABÓN DE LA CADENA DEL NARCOTRÁFICO


Alvaro Ramírez
Grupo de Información y Estudios Agropecuarios
Dirección de Desarrollo Agrario
- DNP

 

TABLA DE CONTENIDO

   INTRODUCCIÓN
1.  MARCO CONCEPTUAL
    1.1 El problema del narcotráfico
2. HIPÓTESIS SOBRE LA CADENA DEL NARCOTRÁFICO
3. LAS CAUSAS
4. LA COCA

    4.1. La Cocaína
        4.1.1 Descripción de la cadena
        4.1.2 Proceso de obtención en los laboratorios
        4.1.3 La coca, cultivo ilícito
        4.1.4 Evolución de áreas cultivadas en coca
        4.1.5 Situación actual
5. LA AMAPOLA
    5.1 Historia
    5.2 Evolución de la superficie cultivada en el mundo
    5.3 Evolución de la superficie cultivada en Colombia
    5.4 El opio
    5.5 Procesamiento
    5.6 El valor de la producción

6. LA DINÁMICA DEL MERCADO
7. LA MANO DE OBRA OCUPADA EN CULTIVOS ILÍCITOS
8.  LAS CONDICIONES DE VIDA EN LAS ÁREAS DEDICADAS A LOS CULTIVOS ILÍCITOS
9. LAS PROPUESTAS DE DESARROLLO ALTERNATIVO
10. LO QUE SE ESTA DISCUTIENDO EN EL MUNDO
    10.1 La legalización

    10.2 Argumentos adicionales de una lucha desigual

11. CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA
ANEXOS

 

 INDICE DE CUADROS

Cuadro 1. Área cultivada en coca por departamento: estimativos 1991-1999
Cuadro 2: Cifras mundiales correspondientes al cultivo de coca 1988-2000.  (Hectáreas)
Cuadro 3: Producción de hoja de coca seco (toneladas métricas)
Cuadro 4: Cifras mundiales correspondientes al cultivo de  amapola, 1988-2000
Cuadro 5: Producción de opio

 INDICE DE GRAFICAS

Gráfica 1. Tráfico de cocaína en 1998 y 1999: volumen y tendencias
Gráfica 2: Distribución área en coca 1999
Grafica 3. evolución del área cultivada en amapola (Adormidera)
Gráfica 4: Relación Precios e incautaciones
Gráfica 5: Relación precio en El Guaviare y arrestos en EU


 

INTRODUCCIÓN

Dentro de la concepción estratégica que la agricultura tiene hacia el futuro, los cultivos ilícitos constituyen un elemento fundamental en cuanto tienen que ver con un importante sector de la población vinculado directamente con tales productos. En el largo plazo, y de acuerdo con la evolución que se espere para los estupefacientes, estos cultivos deben ser considerados dentro de una estrategia de política general para la agricultura.

En opinión de expertos de diversas tendencias, la guerra contra las drogas ha sido costosa y hasta ahora inútil,[1] y a pesar de los esfuerzos que los diferentes gobiernos han emprendido, en lugar de reducir los cultivos ilícitos los han aumentado, situación que podría empeorar en el futuro[2].

Paradójicamente, los cultivos ilícitos en el ámbito mundial se convirtieron en la posibilidad de desarrollo para los campesinos en crisis que de otra manera estarían en peores condiciones económicas. A tal punto ha llegado esta situación, que un delegado Boliviano al primer taller internacional sobre cultivos ilícitos los calificó de una verdadera ‘salvación nacional’.[3] Este es un aspecto que merece especial atención pues mientras los países industrializados se mantengan en la posición obstinada de proteger su agricultura enfrentarán las secuelas que estas medidas producen en los países en desarrollo, materializadas en migraciones ilegales y oferta creciente de alucinógenos.

Desde luego, no se trata de reivindicar posiciones proteccionistas, sino  de advertir a las autoridades que tienen la responsabilidad de orientar el rumbo del País hacia el desarrollo, sobre los peligros que representan las barreras al comercio que imponen las naciones industrializadas y los elevados subsidios que a sus productos agropecuarios les otorgan[4].

Hay que entender adicionalmente que los campesinos cultivan productos catalogados ilícitos como una forma de rebeldía por el abandono del que se sienten objeto por parte del Estado. De manera que una de las formas para combatir las siembras, debe incluir la recuperación de la legitimidad, y, sobre todo, de la credibilidad en el Estado. Este último aspecto es especialmente crítico porque los cultivadores perciben  el Estado como un poder centralizado y sienten que los gobernantes no tienen autoridad moral para decir qué es lícito y qué no en medio del escándalo con que diariamente salpica a personas cercanas a los órganos de los altos poderes públicos[5].

El Estado Colombiano debe promover un debate a todos los niveles donde se discutan abiertamente opciones, para enfrentar el problema.

 

1.    MARCO CONCEPTUAL

Todas las personas son individualmente racionales,
pero el resultado neto es una irracionalidad colectiva
.
Lester Thurow.

1.1 El problema del narcotráfico

El narcotráfico, se ha considerado siempre como un problema de producción y sólo hasta hace poco desde el del consumo.

Este trabajo se limitará al análisis de los cultivos ilícitos, como uno de los primeros eslabones de la cadena porque, involucra directamente a unas cien mil familias colombianas, y porque un diagnóstico apropiado constituye el principal apoyo para una solución del problema.

De otro lado, la superficie sembrada en cultivos ilícitos ha crecido en forma sostenida, pese a los esfuerzos gubernamentales para su erradicación forzosa, pactos voluntarios y en general los programas de desarrollo alternativo. Este hecho dificulta los esfuerzos que el Gobierno hace para explicar  ante la comunidad internacional su lucha contra el narcotráfico al tiempo que lo obliga a seguir buscando alternativas viables para las familias dedicadas actualmente a los cultivos ilícitos[6].

Adicionalmente, el narcotráfico está asociado a la violencia y al marginamiento de miles de familias, las cuales empujadas por las adversas condiciones socioeconómicas,  se internan en la selva y talan tres hectáreas de bosque por cada hectárea que se siembra de coca o se asientan en los páramos protectores de cuencas para producir amapola. Pero además, estos fenómenos, unidos a la inseguridad y la crisis económica hace que muchos colombianos busquen salida a sus problemas emigrando y de esta forma trasladando las secuelas del narcotráfico mediante la migración ilegal y la delincuencia hacia otros países.

Colombia debe estar preparada para participar en el debate del desarrollo alternativo y de las propuestas que permanentemente se plantean, no porque aquí se produzca la mayor parte de la cocaína que se consume en el hemisferio norte, sino porque el hecho de haber tenido que enfrentar una guerra, una de cuyas causas y fuentes de financiamiento recientes fue y sigue siendo el narcotráfico, le otorga la autoridad moral y el derecho en el ámbito mundial para hablar con propiedad sobre el tema.

La lucha contra los cultivos ilícitos se considera fundamental para lograr la estabilidad socioeconómica y política del país, pues las actividades ligadas a tales cultivos tienen efectos cada vez más desestabilizadores.

Como una forma de ilustrar sobre estos efectos desde el punto de vista físico, los estudios de suelos para el occidente del Caquetá muestran que son muy pobres, con el agravante de que por la acción de las lluvias y obviamente de la colonización, los suelos se pierden en promedio hasta 141 veces más rápido de lo que se recuperan mantener el modelo de producción que hasta ahora se emplea, sería acelerar el proceso de desertización de la Amazonia colombiana en esa punta de colonización[7].

Desde el punto de vista social, se tiene que pagar un altísimo precio por las actividades relacionadas con los cultivos ilícitos y el narcotráfico. Por ejemplo, la actual tasa de homicidios se duplicó en el País comparada con la que presentaba a mediados de los años sesenta. Es más, las estadísticas muestran que sólo en el año 2000, la Policía Antinarcóticos capturó 13.973 personas, lo que equivale a un poco más de la cuarta parte de la población carcelaria de ese año[8]. En promedio, 38 personas son diariamente sindicadas por delitos asociados con los narcóticos. Durante el mismo año, se incautaron 23.001 kilogramos de cocaína, 304.860 de hoja de coca, 10.221 de base de cocaína, 341 de heroína, 47.326 y 833 de bazuco y se inmovilizaron 266 embarcaciones.

 

2.    HIPÓTESIS SOBRE LA CADENA DEL NARCOTRÁFICO

Como en el corto y mediano plazo seguirán catalogándose la coca, la amapola y la marihuana como cultivos ilícitos, la política sectorial tiene que considerar su erradicación, brindando a las personas vinculadas con éstos, alternativas para una vida digna. De lo contrario, a medida que se continúen expandiendo los mercados, los cultivos simplemente responderán a sus señales[9].

Para contrarrestar la disposición a sembrar, deben brindarse alternativas viables a la población en las cuales más que rentabilidad se garantice seguridad hacia el futuro y sostenibilidad de largo plazo.

La población dedicada a los ilícitos, lo hace porque hay dos ingredientes fundamentales que no siempre tiene el resto de productos agrícolas: la comercialización y el uso intensivo de mano de obra, porque por lo demás, los pequeños productores dedicados a este tipo de cultivos, comparten los mismos problemas de quienes cultivan otros productos de la economía campesina, tales como falta de servicios básicos, insuficiente cobertura en salud y educación, vías de acceso inadecuadas y deficientes condiciones en sus casas de habitación. 

Junto con esta situación, hay otra de más difícil solución que consiste en el amplio margen de intermediación que hace demasiado elástico la capacidad de maniobra de los compradores de base de coca y de heroína. En efecto, la cantidad de hoja de coca requerida para producir un kilogramo de cocaína cuesta en campo US$500 mientras el kilo de cocaína en Nueva York o Miami llega a US$110.000 (Thoumí, 2000) y en el caso de la heroína la diferencia es aún mayor. Como puede verse, el margen es sumamente amplio y en él radica uno de los obstáculos para enfrentar el problema. La fragilidad de los suelos donde la coca se cultiva hace que éste sea el único producto rentable. De manera que la sustitución in situ es difícil por la baja productividad que otros cultivos registran en las zonas marginales, principales asentamientos de coca y amapola.

 

3.    LAS CAUSAS

Un estudio adelantado por el Centro de Investigaciones de Desarrollo Regional CIDER corrió dos modelos econométricos, uno con cantidades y el otro con precios de los cultivos ilícitos como variables dependientes. En el primero, se corrió la cantidad ofrecida de base de coca o látex de amapola en función de su precio, el costo de los insumos, el precio de otros bienes y una variable de indicadores sociales del contexto que incluye 14 indicadores[10]

Desde el punto de vista de las cantidades el orden de las causas es:

1.      El bajo valor de la tierra

2.      La pobreza fiscal de los municipios

3.      La crisis agrícola

4.      El nivel de desempleo y

5.      El número de delitos (en el municipio)

Del lado de los precios, la presencia de cultivos ilícitos está asociada al siguiente orden de causalidad:

1.      La crisis agrícola

2.      La lejanía a las capitales de departamento

3.      El desempleo

4.      La pobreza fiscal de los municipios y

5.      el bajo valor de la tierra

Una de las conclusiones del estudio señalan que “Los anteriores resultados de causalidad evidencian que la política de Desarrollo Alternativo no ha sido fácil de ejecutar y que para obtener mayores resultados es necesario que tenga en cuanta las causas de la presencia de cultivos ilícitos”.[11]

Otra conclusión de otro informe del Cider es que “en la mayor parte de los casos, la elección de cultivar ilícitos o lícitos está asociada en la seguridad de ingresos futuros que genera el cultivo ilegal frente a la incertidumbre constante (el riesgo) de comercialización de los productos legales”[12]. El estudio agrega la siguiente afirmación: “a pesar de que en el negocio del narcotráfico el riesgo es una variable constante (Sic.), en la producción de ilícitos el riesgo es bajo en comparación de los mercados legales que son frágiles e incompletos”[13].

 

4. LA COCA

La coca (Erythroxylum Coca) es un arbusto originario de la amazonía cuyo piso térmico ideal se ubica entre los 1.000 y los 2.000 m.s.n.m. Se cosecha entre tres y cuatro meses al año y actualmente es un  cultivo rentable comparado con el resto de productos agrícolas, no tanto por los ingresos monetarios del cultivo, sino por la seguridad de la comercialización. Este es un aspecto tan importante para los análisis, que en una de las propuestas que las FARC  hicieron en las mesas de diálogo durante el proceso de paz a propósito de la sustitución de cultivos, consistía en  crear un sistema de mercadeo donde una entidad oficial, semioficial o internacional se comprometiera a comprar los artículos que se fueran produciendo durante cinco años[14].

Sobre la rentabilidad, hay un estudio que la estima en 131% para pequeños cultivadores y 67% para medianos[15]. Sin embargo, el mismo trabajo concluye que si se contabilizara el monto de los ‘impuestos’ que se pagan a los grupos armados, los ingresos de los cocaleros no superan los de algunos campesinos cultivadores de tomate, papa, o mora en algunas partes de la región andina colombiana[16].

La coca se consume como bebida aromática en Perú y Bolivia y su comercio allí es legal en pequeñas cantidades.  En efecto, en las plazas de mercado de Bolivia, es lo más común ver sacos abiertos con hoja de coca lista para ser preparada como tizana. Los estudiantes la consumen cuando tienen exámenes para resistir hasta altas horas de la noche. En este caso mastican la hoja con una barra blanca que denominan lejía, práctica también utilizada por los trabajadores mineros porque mejora el rendimiento físico, propiedad que ya conocían los Españoles desde el Siglo XVI[17].

Según información publicada por Eurosur[18], la coca se convirtió en la segunda fuente de ingresos de la Corona Española; la jerarquía eclesiástica extraía la mayor parte de sus rentas de los diezmos que se cobraban por la comercialización de la hoja y la Catedral de La Paz se construyó gracias a un impuesto similar. Es decir, los ingresos por este concepto muestran la importancia que desde el punto de vista económico llegó a tener la coca en algunos países. En Colombia, de una participación casi inexistente a comienzos de los años setenta, pasó a representar el 3% del PIB agropecuario en 1997, situación que se ha mantenido con muy ligeras variaciones[19].

 

4.1 La Cocaína

La cocaína - Benzoil-metil-ecgonina- es uno de los 14 alcaloides de la coca. Su descubrimiento data  de 1858 por parte de  A. Nieman, pero sólo 26 años después la usó Karl Koller por sus propiedades analgésicas. En 1884 Sigmund Freud publicó un ensayo donde recomendaba la cocaína para tratar prácticamente todo tipo de enfermedades.

La cocaína se ha utilizado para fabricar licores, cigarrillos y en 1895 John Smith Pamberton la introdujo en la Coca Cola hasta 1906 cuando comenzó a ser ilegalizada en los Estado Unidos, obligando a los fabricantes a sustituir el alcaloide por la cafeína.

Hoy la cocaína constituye uno de los principales productos de exportación de Colombia y así su mercado sea ilegal, buena parte de los ingresos de unas 63.000 familias en diferentes regiones provienen de la comercialización del alcaloide o de su base. En 1995 se estimaba en 5.5% del PIB el aporte de las exportaciones de cocaína situación que permanece con ligeras oscilaciones[20].

Según UNDCP, la producción anual de hoja de coca es de 266.161 toneladas métricas de hojas de coca seca. Con un factor de conversión de 0.00136 gramos de cocaína por cada gramo de hoja de coca, la producción colombiana sería de unas 362 toneladas por año[21].

 

4.1.1 Descripción de la cadena

La cadena de la cocaína comienza en las lejanas selvas de países en desarrollo donde se cultiva la hoja de coca, especialmente los departamentos del Putumayo y Caquetá al sur de Colombia, el Valle del Alto Huallaga, Aguaytía y el Valle del Río Apurímac en el Perú y la región del Chapare en Bolivia, pasa por una compleja red de insumos que varían de acuerdo con las condiciones de producción e incluye entre otros, gasolina, cemento y acetona, elementos que permiten extraer los cristales  de cocaína (freebase) y el clorhidrato de sal.

Una vez obtenida la cocaína, ingresan otros eslabones encargados del transporte y la distribución en los mercados finales que pueden ser las calles de las grandes ciudades especialmente las de Europa y Estados Unidos en una compleja cadena de intermediación. Pero la cadena está lejos de terminar en el punto de distribución final. Los dineros obtenidos de estas ilícitas actividades se depositan en el sistema financiero y tienen que recorrer otra intrincada red hasta entrar a formar parte de la economía legal, en lo que se conoce como blanqueo o lavado de dinero.

La siguiente gráfica tomada de un estudio de Naciones Unidas,[22] muestra que, tomando el nivel de las incautaciones como indicativa Proxy del volumen transado, Estados Unidos, Colombia, Europa y México responden por las cuatro quintas partes del negocio a nivel mundial.

Se observa también una tendencia creciente de las incautaciones en los países consumidores y decreciente en el caso de Colombia primer abastecedor mundial del alcaloide.

Otro aspecto que se observa en el mapa es la relativamente sencilla red de comercialización, pues salvo contadas excepciones de algunos países africanos que seguramente se usan como puentes de tránsito hacia Europa, el comercio se concentra en el hemisferio norte y la producción en el sur.

 

Gráfica 1. Tráfico de cocaína en 1998 y 1999: volumen y tendencias


Fuente: Oficina de las Naciones Unidas de Fiscalización de Drogas y Prevención del Delito (UNDCP) (2001), Tendencias Mundiales de las Drogas Ilícitas 2001, New  York.

 

4.1.2 Proceso de obtención en los laboratorios

La coca se siembra en chagras o abiertos por parte de pequeños, medianos y grandes productores y mediante la utilización de la mano de obra familiar o trabajadores a destajo comúnmente llamados raspachines, se recoge en sacos generalmente de polipropileno, en los cuales se traslada a rudimentarios laboratorios de procesamiento comúnmente llamados cocinas. Allí se pesa la hoja en romanas y con base en el registro el procesador le paga de contado al productor.

La hoja de coca se deposita en unos huecos cavados en la tierra de aproximadamente cinco metros de largo por entre 50 y 80 centímetros de profundidad. En un comienzo tales huecos, se recubrían con polietileno o plástico resistente, pero las exigencias del mercado y la escala de producción indujo a los productores a la construcción de estructuras de concreto reforzado[23].

La hoja se revuelve con ácido sulfúrico, diluido en agua. Hace varios años los trabajadores, con botas de caucho, pisaban esta mezcla, pero recientemente se utilizan podadoras para picar la hoja hasta obtener  una pasta a la que se le añade kerosene,  fluido que por ser más pesado permite que el alcaloide suba a la superficie donde se recoge para luego lavarla con acetona. Se filtra varias veces para limpiarla de impurezas y se obtiene una masa que de manera costumbrista se conoce como queso.

Esta pasta (o queso) una vez lavada se le añade ácido clorhídrico y se obtiene el clorhidrato de cocaína lista para ser empacada y vendida.

Todo este proceso, tiene efectos sobre la salud de la población vinculada a los cultivos y al procesamiento. En efecto, la piel de las personas dedicadas a raspar la hoja, presenta algunas manchas y en algunos casos ulceraciones debido al contacto directo de las manos con las ramas y las hojas. Adicionalmente, se presentan problemas respiratorios por la inhalación de los vapores de éter, acetona, gasolina y demás insumos utilizados durante el procesamiento.

Pero los problemas no sólo se presentan en las personas que manipulan directamente la producción. Después de que las hojas han sido sometidas al proceso de extracción los desechos, hojas mezcladas con gasolina y demás insumos químicos son arrojados a lugares cercanos a los lugares de procesamiento y por escorrentía se produce contaminación de aguas superficiales y subterráneas.

 

4.1.3 La coca, cultivo ilícito

Antes de los años ochenta, Colombia vivió una primera bonanza de cultivos ilícitos por cuenta de la marihuana; la coca no era un cultivo demasiado difundido ni tenía las características comerciales que mostró posteriormente. A partir de 1978 la historia de la coca se parte en dos. Al comienzo se abrieron de manera muy secreta algunas chagras en el Guaviare pero a la vuelta de pocos meses cientos de toneladas de semilla fueron distribuidas por los futuros compradores de mano en mano, gratuita y afanosamente, y al poco tiempo las primeras cosechas estaban listas para ser ‘raspadas’[24]. A partir de entonces se inició una etapa de la historia nacional de la que aún hoy se están sufriendo sus efectos más nefastos.

Esta no es más que la repetición de la historia vivida en varias partes del país que había descubierto ya otra serie de bonanzas como la de la quina, el añil, el caucho, el tigrillo y otras especies exóticas, la del café, la marihuana y esta última la de la coca. Este tipo de bonanzas, se ha caracterizado por la explotación de recursos naturales y en algunas ocasiones por la violencia como por ejemplo, el exterminio de que miles de indígenas fueron víctimas por parte de los siringueros de la Casa Arana[25].

Las zonas de colonización han experimentado ciclos que al comienzo presentan unos resultados muy tenues, vienen los auges o bonanzas propiamente tales y por último sobreviene la decadencia. De esta forma, podría decirse que la coca permanece aún en auge y que podría durar todavía por algún tiempo dada la rentabilidad que el producto final ofrece, no tanto al productor de la hoja como a quienes trafican con los alucinógenos.

Este tipo de actividades produce efectos sobre la población pero quizás el más nocivo de todos es la desesperanza, la pérdida de perspectiva de futuro de las nuevas generaciones: niños y jóvenes son sometidos a diversas presiones propias de las zonas donde crecen los cultivos ilícitos; se les somete a reclutamiento forzoso por parte de los actores armados y se les coarta la posibilidad de plantearse un porvenir diferente.

 

4.1.4 Evolución de áreas cultivadas en coca

Los cultivos ilícitos presentan una tendencia creciente, salvo una ligera reducción en 1998. Según estadísticas de la Dirección Nacional de Estupefacientes, de 37.500 hectáreas cultivadas a comienzos de la última década,  a finales de la misma dicha superficie se había triplicado y según UNDCP, la superficie cultivada llegará a 163.289 hectáreas  en el año 2000.

En todo caso, sea cual fuere la cifra verdadera, lo que muestran las diversas fuentes es un crecimiento continuo de la oferta, pese al endurecimiento de las actividades de lucha contra las drogas y los publicitados éxitos de la misma. El siguiente cuadro ilustra la evolución de la superficie en coca.

 

Cuadro 1. Área cultivada en coca por departamento: estimativos 1991-1999

Departamento

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

Guaviare

21.400

22.900

24.100

26.300

28.700

38.600

29.000

7.000

8.200

Caquetá

8.600

8.400

9.300

11.700

15.600

21.600

31.500

24.000

6.800

Putumayo

2.200

2.400

4.000

5.000

6.600

7.000

19.000

30.100

56.800

Sur de Bolívar

5.300

3.400

2.300

2.000

 

 

 

3.500

6.500

N. De Santander

 

 

 

 

 

 

 

7.000

7.800

Otros

 

 

 

 

 

 

 

6.600

17.400

Total

37.500

37.100

39.700

45.000

50.900

67.200

79.500

78.200

103.500

Fuente: La lucha de Colombia contra las drogas ilícitas, acciones y resultados 1991-2000. D.N.E . Pág. 2

 

Como puede verse, pese a los descensos registrados en el Guaviare a partir de 1996 y Caquetá un año después, el crecimiento sostenido de la superficie en el Putumayo ha superado tales descensos y esa es una de las principales razones por las que la superficie total haya crecido constantemente.

A partir de la información disponible es evidente que hay una preferencia por el cultivo de coca frente a otros productos lícitos si se tiene en cuenta que entre 1991 y 1999 la superficie sembrada en cultivos lícitos comerciales y de economía campesina en todo el País, se redujo  de 4.6 millones de hectáreas a 3.8 millones en tanto que para el caso de los ilícitos el área sembrada se multiplicó por 2.8 veces y más de cuatro veces si se acepta los datos obtenidos a partir del nuevo sistema de monitoreo y seguimiento para cultivos ilícitos disponible en Colombia desde 1999[26].

En términos de empleo significa que de unos 191.200 empleos, unos 33 millones de jornales, que se generaban a comienzos de la década de los noventa, se pasó 535.350  puestos de trabajo equivalentes a 92.6 millones de jornales a finales de la misma[27].

 

4.1.5 Situación actual

En el año 2000, según la UNDCP[28], se estimaba en 163.289 las hectáreas cultivadas en coca y en 6.500 en amapola, con 63.500 familias en el primer caso y 37.200 en el segundo. Es entonces un problema económico y social de considerables dimensiones. Esto equivale a 2.6 hectáreas por familia en coca y 0.175 hectáreas en amapola; la amapola es más intensiva en mano de obra característica propia de los cultivos del minifundio en las zonas de ladera[29].

Aunque la coca es un cultivo presente casi en toda la geografía nacional, cuatro departamentos[30] representan las tres cuartas partes de la superficie cultivada y uno de ellos, el Putumayo, algo más del 40%[31].

 

Gráfica 2: Distribución área en coca 1999

 

 

Un estudio reciente de Naciones Unidas,[32] muestra que en términos agregados tanto la superficie cultivada en el mundo como la producción de hoja, y con esta última la de cocaína, tuvieron su momento cumbre entre 1995 y 1996 cuando se inició una ligera tendencia declinante, gracias a la erradicación llevada a cabo en Perú y Bolivia. No obstante, la reducción en estos otros países se vio compensada con el crecimiento de las áreas y la producción en Colombia. El cuadro 2 muestra la evolución de estos indicadores desde 1988.

 

Cuadro 2: Cifras mundiales correspondientes al cultivo de coca 1988-2000.  (Hectáreas)
  1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999
Bolivia (1) 48.900 52.900 50.300 47.900 45.300 47.200 48.100 48.600 48.100 45.800 38.000 21.800
Colombia (Información Colombiana) (2)                       160.119
Colombia 34.000 42.400 40.100 37.500 37.100 39.700 44.700 50.900 67.200 79.436 101.800 122.500

(1) Las estimaciones anuales incluyen 12,000 hectáreas por Ley boliviana 1008.
(2) Gracias al un nuevo sistema de monitoreo más preciso, el Gobierno de Colombia dispone de  nuevas estimaciones de cultivos desde 1999.
Fuente: UNDCP.

 

La discrepancia entre las cifras en el caso de Colombia, obedece a dos fuentes y metodologías diferentes. La serie más larga corresponde a estudios realizados por los Estados Unidos y la otra a datos disponibles en Colombia desde 1999.

Las cifras corroboran lo que se mencionó anteriormente: el área cultivada ha permanecido estable con ligeras oscilaciones debido a que la reducción en Bolivia se ha compensado suficientemente con la ampliación de la superficie sembrada en Colombia, lo que ha permitido que en términos generales la oferta, neta de  incautaciones, se mantenga más o menos estable alrededor de las 300.000 toneladas, como lo muestra el siguiente cuadro.

 

Cuadro 3: Producción de hoja de coca seca (toneladas métricas)

  1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Bolivia  79.500 78.300 77.000 78.000 80.300 84.400 89.800 85.000 75.100 70.100 52.900 22.800 13.400
Colombia (Información Colombiana)                       260.995 266.161
Colombia (Información Colombiana) 25.840 33.072 45.313 45.000 44.891 45.258 67.497 80.931 108.864 129.481 165.934 195.000 220.000
Perú 187.700 186.300 196.900 222.700 223.900 155.500 165.300 183.600 174.700 130.600 95.600 69.200 54.400
Total (a)                       352.995 333.961
Total 293.040 297.672 319.213 345.700 349.091 285.158 322.597 349.531 358.664 330.181 314.434 287.000 287.200

Fuente: UNDCP

 

Este comportamiento tiene importantes implicaciones en la medida en que los pequeños productores tienen en el precio suficientes incentivos para seguir sembrando, y en la amazonía y orinoquía una reserva hacia donde empujar la frontera de producción. Los colonos colombianos han hecho esto durante décadas y casi podría decirse siglos: tumbar montaña para construir asentamientos.

El mayor éxodo del interior del País hacia las zonas de colonización se dio durante el siglo XX. Al comienzo, por la explotación del caucho, luego por la colonización  inducida por el Gobierno de Enrique Olaya Herrera después del conflicto con el Perú, posteriormente por la cantidad de familias que huían de la violencia en otros departamentos y más recientemente por los programas de reforma agraria que ha resuelto el problema de la presión de los campesinos por la tierra mediante la titulación de baldíos y la consiguiente expansión de la frontera agrícola.

Esta práctica de titular baldíos ha sido la forma como el Estado responde al desplazamiento poblacional intermitente con efectos diversos y a veces contradictorios, aunque no todo ha respondido a la colonización espontánea y por tal razón desordenada. La primera y más evidente expresión de la dinámica poblacional en el Caquetá se observa al comparar el número de habitantes que había en 1951 con los del año 2000. La población departamental se multiplicó por nueve entre al pasar de 47.002 a 418.998, mientras el total nacional no alcanzó a cuadruplicarse durante el mismo período[33].

La actividad económica principal en éste departamento es la ganadería, actividad a la cual se le dedican 2’322.560 hectáreas mientras a la agricultura escasamente se le dedican algo más de 60.000 hectáreas (Umata, 2001). Este es uno de los aspectos más  preocupantes pues según el informe de Desarrollo Humano para Colombia, 1999, “el 45% del territorio nacional se usa para fines diferentes de su vocación, siendo la ganadería la actividad productiva más preocupante”[34]. Este hecho tiene implicaciones importantes en términos de empleo, pues la ganadería genera en esa zona menos de un empleo permanente por cada 10 hectáreas, mientras en agricultura, especialmente los cultivos transitorios, la relación entre  superficie cultivada y jornales sube considerablemente.

De manera que hasta el momento lo que ha predominado en la colonización ha sido la titulación de la reserva forestal con las secuelas deforestación, expansión de cultivos ilícitos y de la frontera agrícola en general y la potrerización de los departamentos y municipios afectados.

De lo anterior se deduce que cualquier acción que se tome tendiente a desestimular la siembra de ilícitos debe minimizar los riesgos para que no se logre simplemente un desplazamiento de los cultivos selva adentro, porque si esto ocurre el daño será doble: de un lado no se reduciría la producción de narcóticos y de otro, se aumentaría la tala en considerables proporciones porque se estima que por cada hectárea sembrada en coca se tumban tres de bosque.

 

opium poppy5. LA AMAPOLA

La amapola Papaver Somniferum que los sumerios llamaban “la flor de la felicidad”[35] es cultivada por agricultores empobrecidos en remotas regiones de Asia y últimamente en América Latina principalmente Colombia y México.

Una vez sembrada la semilla, la amapola a los tres meses desarrolla un bulbo que soporta los pétalos. Dicho bulbo se corta con una cuchilla fina para extraer el látex que se recoge manualmente, con sistemas rudimentarios usualmente utilizando bolsas de plástico.

 

5.1 Historia

Independientemente del nivel de desarrollo, la mayoría de las sociedades han consumido drogas por razones religiosas, médicas o recreativas. Descubierto y cultivado desde épocas prehistóricas -hace 6.000 años figuraba ya en los textos Sumerios- el opio llegó a ser un bien transable entre Chipre y Egipto en alguna época del segundo milenio antes de la era cristiana[36].

El opio, base de la heroína, se utilizó en Grecia hacia el siglo V A.C. para prescripciones médicas, pero ya tres siglos antes, figuraba en los textos de medicina de la antigua China, lo cual indica que apareció primero al oriente del Mediterráneo desde donde se expandió posteriormente por las rutas comerciales de Asia. Pero fue sólo hasta el siglo XV que los persas (hoy iraníes) comenzaron a consumirlo por razones recreativas lo cual lo convirtió en un importante producto del comercio asiático, especialmente en el valle del Ganges en India.

Los ingleses comenzaron a exportar opio a China a finales del siglo XVIII, donde la expansión del consumo lo convirtió en un problema social de considerables dimensiones. Fue entonces cuando el Gobierno Chino le solicitó a la Reina Victoria acabar con el tráfico de opio, sin obtener ningún tipo de respuesta. Ante esta actitud, los chinos confiscaron y destruyeron 20.000 cajas de opio cuyo contenido representaba la oferta de todo un año.

La British East India Company solicitó la ayuda de la armada inglesa que le declaró la guerra a China y la venció en una confrontación que duró entre 1839 y 1942. Como resultado de la guerra, China tuvo que acceder a abrirse a los mercados europeos y ceder Hong Kong, cesión que se prolongó por más de150 años que expiraron en 1997, año en que la posesión le fue devuelta al Gobierno de la República Popular China.

La heroína, morfina y otras no fueron objeto de ninguna clase de regulación y se vendieron legalmente en los Estados Unidos hasta 1920, cuando el Congreso reconoció el peligro de esas drogas y aprobó la Ley de Drogas Peligrosas (Dangerous Drug Act)[37]. Los siguientes eran anuncios mediante los cuales Bayer anunciaba aspirina y heroína indistintamente:

 

                           
                           
Tomado de Psiconautas.com

 

 

 

5.2 Evolución de la superficie de amapola cultivada en el mundo

Las tierras cultivadas en amapola, que también se conoce como adormidera, alcanzaron en el mundo su máximo nivel a comienzos de la década de los noventa y se mantuvieron relativamente estables sobre las 270.000 hectáreas hasta mediados de la misma década cuando cayeron por debajo de las 240.000 hectáreas.

Dentro de este contexto, aunque América Latina no tiene un perfil de importancia, es preocupante teniendo en cuenta el asedio militar que sobre el principal productor mundial se está ejerciendo. Es probable que un aumento significativo de los precios del opio, la heroína y la morfina induzca a estos países, especialmente Colombia y México  al cultivo de la amapola.

La situación es contradictoria; conviene recordar que el Gobierno Talibán el 27 de julio de 2000 decretó la prohibición total del cultivo de la adormidera, y según los primeros informes de UNDCP para 2001 indicaban que la prohibición se estaba cumpliendo celosamente[38]. Sin embargo, situación que podría cambiar en forma radical ahora que los Taibanes han sido derrocados del poder.

Para el caso colombiano, esta es una amenaza latente relacionada no sólo con la tradición que ya se tiene como proveedor de alucinógenos, sino con las dificultades económicas representadas fundamentalmente en los elevadísimos niveles de desempleo abierto y subempleo.

Ahora, como la economía atraviesa por momentos difíciles y justamente hace casi siete años, se asociaba el auge del cultivo de amapola a la crisis cafetera derivada de la caída de los precios internacionales del grano, si esto era cierto cuando la situación no era tan grave, se torna preocupante si se considera los niveles a los que actualmente ha caído el grano y las desalentadoras perspectivas de su evolución en el futuro[39].

 

Cuadro 4: Cifras mundiales correspondientes al cultivo de  amapola, 1988-2000 (Hectáreas)
  1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Asia Surccidental 38.519 41.764 48.788 58.762 58.793 65.629 77.229 58.850 57.697 59.290 64.624 90.867 82.431
Asia Suroriental 159.411 202.112 200.462 210.352 188.105 197.106 168.664 175.768 186.712 179.924 158.295 113.187 128.642
Otros paises asiáticos combinados 8.093 10.750 8.054 7.521 2.900 5.704 5.700 5.025 3.190 2.050 2.050 2.050 2.479
Total para Asia 206.023 254.626 257.304 276.635 249.798 268.439 251.593 239.643 247.599 241.264 224.969 206.104 213.552
Colombia  5.001 6.600 5.450 4.925 9.888 8.968 20.886 10.276 10.016 10.584 12.850 10.100 8.400
México  211.024 261.226 262.754 281.560 259.686 277.407 272.479 249.919 257.615 251.848 237.819 216.204 221.952

Estimaciones del PNUFID

 

A nivel más desagregado, el área cultivada se concentra en dos países: Myanmar y Afganistán (Véase Anexo I).  Sin embargo, las productividades son de lejos superiores en este último País, lo que hace que desde el punto de vista de la producción de opio el orden se invierta[40].

La siguiente gráfica muestra que en el Asia Suroriental se encuentra la mayor parte de los cultivos de amapola y aunque en términos generales se presenta un tendencia decreciente de largo plazo, ésta tiende a ser amortiguada por las siembras de la parte suroccidental.

 

Gráfica 3. Evolución del área cultivada en amapola (Adormidera)

Como se observa en el cuadro anterior, la superficie cultivada en amapola presenta una tendencia creciente. En Asia suroccidental se duplicó en una década al pasar de 38.519 hectáreas a 82.431, evolución en buena parte explicada por el comportamiento de Afganistán donde de 41.300 hectáreas en 1990 se pasó a 82.171 en el año 2000.

Sin embargo, un informe puntual sobre este país elaborado por UNDCP señala que en el 2001 la superficie se había reducido a escasas 7.600 hectáreas, gracias a un programa de erradicación pero muy especialmente a la prohibición que el régimen Talibán estableció en el país a partir de este año[41].

En cambio en Myanmar, el área que en 1988 se situaba apenas por encima de las 100.000 hectáreas, se mantuvo durante casi toda la década del noventa sobre las 150.000 hectáreas y ya en el nuevo siglo volvió a los niveles de 1988. De todas formas la reducción no fue tan drástica como en Afganistán dónde de un año a otro la superficie se redujo en un 91% según el informe de UNDCP al que ya se ha hecho referencia.

 

5.3 Evolución de la superficie cultivada en Colombia

En lo que tiene que ver con Colombia, desde 1992 se ha mantenido alrededor de las 6.000 hectáreas salvo en 1994 cuando se alcanzaron las 15.000 hectáreas en un hecho que no ha vuelto a repetirse y que coincide con el pico presentado por Afganistán en la misma época. En todo caso hay estímulos para la producción y Colombia es uno de los países donde las señales del mercado llegan con mayor rapidez.

De otro lado, el cultivo de amapola es mucho más rentable que el de coca y por tanto están dadas las condiciones, no para que haya una sustitución de cultivos, sino para una ampliación del área sembrada en amapola y en la producción de opio y heroína.

Han tenido tanto éxito –dice un artículo sobre el tema refiriéndose a grupos armados- que han cambiado el negocio de la base de coca (cuyo precio controlaban), para incursionar en el cultivo de la amapola (conocida como "la flor bendita") y la exportación de la heroína, cuya rentabilidad está por encima del precio de la coca[42].

 

5.4 El opio

Es el látex, que se extrae de las cápsulas de la amapola, una vez secado es lo que se conoce vulgarmente como opio, sustancia cuya producción mundial se estima en cerca de 5.000 toneladas métricas y si se tiene en cuenta la relación de 1:10 que se necesita para la producción de heroína, se tiene que la oferta mundial es del orden de 500 toneladas de heroína.

 

Cuadro 5: Producción de opio (Toneladas Métricas)

 

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

Asia Sud Occidental

1.250

1.349

1.720

2.140

2.151

2.491

3.544

2.447

2.272

2.828

2.719

4.574

3.284

Asia Sud Oriental

1.469

1.923

1.933

2.032

1.862

1.998

1.721

1.803

1.914

1.829

1.437

1.029

1.260

Otros paises asiáticos combinados

8

57

45

45

 

4

90

78

48

30

30

30

38

Total para Asia

2.727

3.329

3.698

4.217

4.013

4.493

5.355

4.328

4.234

4.687

4.186

5.633

4.582

Colombia

 

 

 

16

90

68

205

71

67

90

100

88

88

México

67

66

62

41

40

49

60

53

54

46

60

43

21

Total para América Latina

67

66

62

57

130

117

265

124

121

136

160

131

109

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Total general

2.794

3.395

3.760

4.274

4.143

4.610

5.620

4.452

4.355

4.823

4.346

5.764

4.691

Potencial de heroína

279

340

376

427

414

461

562

445

436

482

435

576

469

Fuente UNDCP.

 

Colombia aporta menos del 2%, pero su productividad está por encima de la de Myanmar aunque lejos de alcanzar la de Afganistán, porque mientras en éste último país se obtienen en promedio 39.8 kilogramos por hectárea, en Colombia el rendimiento llega a la tercera parte 13.5 y en Myanmar apenas 10 kilos. En efecto, según datos de la UNDCP, la producción de opio en el año 2000 fue de 3.276; 1.087 y 88 toneladas en Pakistán, Myanmar y Colombia respectivamente, las cuales se obtuvieron en 82.171; 108.700 y 6.500 hectáreas en el mismo orden (UNDCP, 2001).

La razón de la diferencia de las productividades se explica porque mientras en Myanmar y Colombia la amapola crece en áreas marginales, en Afganistán se cultiva en la mejor tierra, con los mejores sistemas de riego, y con buena parte de los fertilizantes disponibles.[43]

La situación de Colombia es preocupante por la importancia que el País va adquiriendo como proveedor del mercado norteamericano. Un informe de la Drug Enforcement Administration (DEA), asegura que la mayor parte de la heroína encontrada en el éste de Estados Unidos es heroína de alta pureza de Suramérica, mientras la que se encuentra en occidente proviene de México[44]. El mismo documento afirma entre otras cosas, que la mayoría de la heroína incautada por la DEA viene ahora de Colombia y México y que el porcentaje suramericano asciende al 65% contra un 17% mexicano, aunque la Agencia no especifica de donde viene el 18% restante[45].

Quizás, uno de los aspectos más preocupantes no es la situación actual, sino las perspectivas de lo que podría venir en el futuro y el papel que Colombia podría jugar en el mercado. Por ejemplo, según el informe de la DEA, actualmente se están empleando novedosas estrategias de mercado como la provisión de muestras gratis de heroína y cocaína para construir clientela y remata con una interesante relación entre la evolución del precio de la heroína contrastado con el grado de pureza, contraste según el cual mientras en 1980 un gramo con el 3.6% de pureza se cotizaba en US$ 3.9 en 1999 su precio se había reducido a 80 ¢ y la pureza había crecido al 38.2%.

En lo que tiene que ver con las impurezas presentes en la heroína, éstas están constituidas por carbonatos, ceras, azucares, sales de calcio y magnesio, así como cafeína y lactosa. La presencia de Taninos, Ácido Oxálico y Grasas, indica adulteración y el opio de calidad no debería tener más de un 12,5% de humedad.

 

5.5 Procesamiento

El opio se mezcla con cal en agua hirviendo los desechos sólidos se precipitan al fondo quedando en la superficie una delgada lámina blanca que contiene el componente básico de la morfina. El contenido de esta lámina se recalienta disuelto con amoniaco para filtrarlo y hervirlo nuevamente hasta reducirlo a una pasta color marrón. La masa obtenida a partir de este proceso, se seca al sol y constituye la base de la morfina, cuya consistencia se asemeja a la arcilla utilizada en trabajos de alfarería[46].

La base de la morfina se puede inhalar mediante unas pipas especiales o hacerle un proceso adicional para convertirla en heroína. El proceso consiste en disolver cantidades iguales de morfina en anhídrido acético, mezcla que luego se calienta en un recipiente de vidrio refractario por seis horas a 85°C.

La morfina y el ácido se combinan hasta formar diacetilmorfina impura. Luego se adiciona agua y cloroformo para precipitar las impurezas. La solución se drena y se le adiciona carbonato de sodio para  darle consistencia. Posteriormente la heroína se separa de la solución de carbonato de sodio mediante un filtro de carbón  activado y se purifica con alcohol. Finalmente esta solución se calienta suavemente hasta evaporar el alcohol y dejar la heroína, la cual se somete luego a un posterior, y riesgoso[47], proceso de purificación con éter y ácido hidroclorhídrico.

En síntesis, el opio es el látex de la amapola sometido a un proceso de secado que usualmente se inhala mediante pipas para tal efecto. La Inhalación induce euforia, somnolencia y pasividad y produce una fuerte dependencia psíquica. Del opio se obtiene la morfina que aparte de los anteriores efectos, elimina la sensación y percepción de dolor y es depresor del sistema nervioso central; su poder analgésico es entre tres y cinco veces superior al del opio y finalmente, de la morfina se obtiene la heroína cuyos efectos síquicos son los mismos de la morfina pero tres veces más potentes.

 

5.6 El valor de la producción

En términos agregados el Dane en 1998 estimó en el 10,73% la participación de los cultivos ilícitos dentro del valor total de la producción agropecuaria, es decir que aplicando esta proporción al PIB, su contribución seria del orden de 1,5%[48].

En el caso de la amapola, se calcula que hay sembradas unas 6.500 hectáreas que representan un 0.15% aproximadamente del total de la superficie sembrada en el país. Esta superficie con dos cosechas al año producen unos 260.000 kilogramos anuales de látex con rendimientos por hectárea se estiman entre 30 y 40 kilogramos por hectárea. Para los productores esto equivale a ingresos entre $150 mil y $300 mil millones lo que  representa entre 0.2%  y 0.4 del PIB total y el 1.4 y 2.9% del PIB agropecuario[49].

A los efectos estrictamente monetarios, hay que agregar que la amapola es un cultivo intensivo en Mano de obra, con unos 67 jornales por hectárea el 58% representado en mano de obra familiar y el 42% por trabajadores externos. (Mamacoca, 2000). 

 

6. LA DINÁMICA DEL MERCADO

Como se planteó en la hipótesis, los intermediarios de la base de coca y del látex de amapola manejan un margen tan amplio que cuando las actividades de represión son exitosas, mejoran el precio hasta cuando se garantice el abastecimiento de materia prima. Esto explica que cuando las incautaciones en Estados Unidos aumentan, tomándolas como indicador Proxy de la represión, el precio sube en el mismo año o en el siguiente, como lo indica la siguiente gráfica:

 

Gráfica 4: Relación precios e incautaciones


Fuentes: DEA para incautaciones y CNE para precios, homologados  según información de UNDCP.

 

Salvo al comienzo de la serie,  a medida que crece la represión, los precios suben y viceversa. Sin embargo, la relación no es tan clara y mucho menos lo es cuando se comparan los precios de la pasta de coca en el Guaviare con respecto a los arrestos en Estados Unidos. La siguiente gráfica muestra que aunque en el largo plazo hay una tendencia creciente en los arrestos no hay evidencia de que entre los precios respondan simultáneamente. Es más, teniendo en cuenta que los precios se tomaron a precios corrientes, en términos reales han descendido considerablemente.

 

Gráfica 5: Relación precio en El Guaviare y arrestos en EU


Fuentes: DEA para arrestos y CNE para precios, homologados  según información de UNDCP.

 

Se exceptúa de la anterior afirmación el período comprendido entre 1993 y 1996, probablemente debido al debilitamiento del Cartel de Medellín por la Muerte de Pablo Escobar.

Datos del Federal Drug Seizure System de la DEA, muestran que en 20 años, tanto para la cocaína como la heroína, los precios han descendido a la tercera parte de lo que costaban a comienzos de los ochenta; en 1980 el precio de un gramo de cocaína se tasaba a US$275 con un nivel de pureza de 47.5% en tanto que el de heroína costaba US$3.374 con tan solo 6.7% de pureza. Veinte años después, los precios habían descendido a US$94 y US$1.132 y la pureza lograda es de 70% y 41% en su respectivo orden (DEA, 2001). Lo anterior muestra que los intermediarios tienen un margen importante para manipular, y lo que es más importante, garantizar el flujo de la oferta. En el mercado  mundial del consumo, los precios si muestran una clarísima tendencia a la baja, como puede observarse a continuación.

 


Fuente: DEA


Fuente: DEA

 

La situación es preocupante por varias razones: ante la baja en los precios, los narcotraficantes podrían optar por privilegiar la producción de amapola en los páramos andinos y fomentar la producción de heroína por las ventajas comparativas de ubicación respecto del principal mercado, por la relativa facilidad de transporte y por la concentración de un mayor valor por unidad de peso y volumen.

 

7. LA MANO DE OBRA OCUPADA EN CULTIVOS ILÍCITOS

Los cultivos ilícitos son intensivos en mano de obra. Según datos tomados de un estudio adelantado por el Plan Nacional de Desarrollo Alternativo[50], el 53.7% de los costos imputables al cultivo de la coca y al procesamiento corresponde a la mano de obra ya como jornales o como trabajo doméstico[51].

En el estudio del PNDA se relacionan costos monetarios agrícolas por hectárea de $435.600 y domésticos por $882.000 más $2’601.300 como costos monetarios de transformación y $567.000 como costos domésticos. Esto suma $4’485.900 por hectárea año.  Luego la parte imputable a la mano de obra es $2’408.928 anuales por hectárea  que multiplicados por 163.300 hectáreas se obtiene un Rt de $393.378 millones. Ahora, dividiendo este valor por $7.895 (Jt) valor del jornal en 1999 según Torres[52] se tienen 49.8 millones de jornales generados durante el año (Nj) y finalmente, tomando como factor de conversión Ft = 0.00578 (1/173) jornales como equivalentes a un empleo permanente (CEGA), se tiene, que el cultivo de coca y  la transformación en pasta de coca, genera 288.000 empleos directos.

Para el caso de la amapola, las estimaciones sugieren que son necesarios 350 días por persona para cultivar una hectárea[53], esto, aplicando el mismo factor de conversión según el cual 173 jornales equivalen a un empleo, cada hectárea sembrada en amapola genera 2.02 empleos permanentes lo que en términos agregados equivale a unos 13.150 puestos de trabajo para las 6.500 hectáreas que según la información oficial se encuentran sembradas con este cultivo.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que  el cálculo de los 350 días se tomaron con base fundamentalmente en estudios para Afganistán y Myanmar, donde las siembras son más densas y la productividad marginal del trabajo es mucho mayor que en Colombia. Más adelante, se mostrará que los empleos generados por amapola pueden estar entre 42.000 y 56.000, razonable si se tiene en cuenta el número de familias involucradas, la menor densidad de siembra por estar en zonas de ladera y la pequeñísima escala promedio de los cultivos.

Este cálculo es consistente con las 37.200 familias que se estiman vinculadas al cultivo de amapola porque aplicando la siguiente fórmula:
 
    (4)

 

Donde Y representa el ingreso total por concepto de látex; RHi  el rendimiento de la iésima hectárea (Hi); NCi  el número de cosechas que se obtienen en la iésima hectárea (Hi) y P el precio por kilogramo de látex.

El rendimiento promedio por hectárea y por cada cosecha (se obtienen tres al año) se estima en 13 kilogramos de látex; el precio oscila entre $600 mil y $1.2 millones. Por tanto, aplicando la fórmula (4) se obtiene que los ingresos globales por concepto de látex de amapola son del orden de $152.000 y   $304.000 millones.

De otro lado, según el Consejo Nacional de Estupefacientes, entre el 25% y el 30% de los costos de producción son insumos; entre el 45% y el 50% son mano de obra, seguridad pagada a la guerrilla u otros y la renta de la tierra, el resto es la utilidad neta del productor la cual pudo superar el 30% en 1994[54]. Esta información no concuerda con otra según la cual la rentabilidad de la coca para pequeños productores es de 131% y de 67% para medianos (Torres, 2001). Entonces, si como aquí se sostiene la rentabilidad  de la amapola es mayor que la de la coca, es necesario aclarar por qué la confusión. En primer lugar la estimación del CNE para 1994 no es comparable seis o siete años después;  segundo, y quizás más importante, en la estimación del CNE hay un 50% de valor agregado que se presume corresponden a la renta de la tierra y pagos a la los grupos armados.

A partir de estas consideraciones, sustrayendo del ingreso total el 30% de utilidad, queda un valor que oscila entre $106.400 y $212.800 millones y dado su carácter intensivo en mano de obra asumiendo que el 70% de este remanente corresponde a jornales se tendría un rango entre $74.480 y $149.000 millones como remuneración al trabajo.

Finalmente, aplicando la misma metodología que se aplicó en el caso de la coca, se obtiene que los cultivos de amapola generan unos 54.530 empleos, cifras coherentes si realmente hay las 37.200 familias de que hable UNDCP vinculadas a este cultivo.

Si todas las familias fuesen propietarias, dividiendo el total de ingresos por el número de familias involucradas, se tiene un estimativo de ingresos brutos entre $4.1 y $8.2 millones anuales por familia, razonable si se tiene en cuenta el reducido tamaño promedio del cultivo[55].

 

8.        LAS CONDICIONES DE VIDA EN LAS ÁREAS DEDICADAS A LOS CULTIVOS ILÍCITOS

Los cultivos ilícitos se encuentran localizados en zonas marginales de la frontera agrícola y como se mostró anteriormente, cuatro departamentos (Putumayo, Caquetá, Guaviare y Meta) concentran  el 75% de la superficie cultivada en coca y la amapola se encuentra en los páramos más frágiles de Cauca, Huila, Tolima y Nariño.

El último informe de desarrollo humano publicado para Colombia[56] muestra que clasificando de mayor a menor los departamentos de acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano, Cauca ocupa el puesto 24, Nariño el 23 Caquetá el 20 y los nuevos departamentos, dentro de los cuales se cuenta el Putumayo, ocupa el puesto 12. Desde el punto de vista de la pobreza, la situación no varía mucho. Los nuevos departamentos clasifican en el puesto 22, Caquetá 21, Huila 17 y Cauca 15.

Es un hecho significativo que si bien los departamentos con presencia de ilícitos no tienen un alto nivel de vida, tampoco figuran entre los más pobres teniendo en cuenta que por lo general se asocia cultivos ilícitos con marginalidad y pobreza. La explicación, puede estar en que por el lado de los ingresos los indicadores de calidad de vida ganan algunos puntos, además, aunque los cultivos en efecto se encuentran localizados en áreas marginales y de difícil acceso, la actividad económica general de esos departamentos se localiza en las zonas más pobladas y con acceso a más y mejores servicios.

Sería aventurado decir que la causalidad es de una sola vía, por ejemplo que los departamentos donde la gente es más pobre se dedica a los ilícitos o que se eligen estos lugares por la falta de presencia del Estado central y por tanto más fácil de eludir los controles a este tipo de actividades. Lo que sí es cierto, es que erradicar estos cultivos será más difícil en la medida en que no se le ofrezcan a los afectados opciones que les garanticen superar sus actuales condiciones de vida.

 

9.    LAS PROPUESTAS DE DESARROLLO ALTERNATIVO

Es necesario tener en cuenta que la realidad va en contravía de los propósitos así estas sean loables y bien intencionados. En 1961, la Convención de Viena declaró la coca como estupefaciente y propuso su erradicación hacia 1986, justamente cuando los narcotraficantes hacían su agosto al otro lado del planeta. Muchos han sido los intentos por erradicar los cultivos ilícitos y las propuestas han variado desde las opciones represivas sin fórmula de juicio, pasando por las opciones dialogadas de erradicación concertada y tratamiento diferenciado entre pequeños y grandes cultivadores, hasta la erradicación manual con planes integrales de desarrollo alternativo. Todos se han ensayado con diferentes grados de intensidad y de eficacia.

En efecto, en 1994 uno de los primeros documentos de política que se escribieron para tratar el tema de los ilícitos[57], señala que “el Programa de Desarrollo Alternativo busca complementar las campañas de erradicación forzosa, mediante inversiones de carácter social para prevenir, frenar y eliminar la producción de cultivos ilícitos”. Posteriormente se hace énfasis en que las campañas de erradicación forzosa[58] y la evaluación del programa eran un imperativo para el cumplimiento de los objetivos y las metas del Plante[59].

En 1995 se diseñaron y definieron las políticas, planes y programas del Plan Nacional de Desarrollo Alternativo con énfasis nuevamente en la erradicación forzosa, así como sus mecanismos de gestión, coordinación, financiación y operación. En el 96 el énfasis estuvo en la consolidación institucional del Plante que preparó las condiciones para su posterior ejecución y consiguió recursos de crédito externo por US$ 90 millones con el compromiso de colocar una contrapartida de US$ 60 millones. No obstante estos esfuerzos gubernamentales, el área cultivada sigue en expansión[60].

También muchas, y a veces contradictorias, son las críticas sobre los intentos de sustitución que hasta ahora se han llevado a cabo. “Tras la etapa de frustración –dice un artículo- dejada por la iniciativa con el palmito que impulsó Naciones Unidas y el Plante, las comunidades del piedemonte putumayense y el trapecio amazónico buscaron salidas en la palma del chontaduro, la piña, el arazá y el copoazú, frutos autóctonos de la región”[61]. Sin embargo, tan solo un año después según información de prensa aparecida recientemente “Los corazones de palma enlatados que se venderán en las tiendas de Carrefour son cultivados por más de 200 familias del departamento del putumayo, localizadas en la frontera con el Ecuador, donde están sembradas la mitad de las 115.000 hectáreas de cultivos ilegales en Colombia”[62]. Adicionalmente, la cadena comercializará también plátano del Meta y fríjol del Sur de Bolívar. Así mientras a unos les pareció un fracaso el palmito, sus promotores lo reivindican como cultivo promisorio.

El Estado tiene que partir del hecho según el cual los cultivos ilícitos son una triste e incómoda realidad que representa una opción válida desde el punto de vista económico aunque no lo sea desde el punto de vista legal.

Los mismos legisladores norteamericanos están tomando atenta nota de lo que sucede por estas tierras ahora que está de moda la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo sin que haya una clara línea divisoria entre lo uno y lo otro. Representantes como la Señora Tchakowsky, quien ya estuvo en el Putumayo o el Señor Conyers, han afirmado  -refiriéndose a las fumigaciones- que no desean aprobar para Colombia una política que bajo ninguna circunstancia permitirían en suelo norteamericano[63].

Lo que hay que comprender, es que aunque el problema es el cultivo de dos o tres productos, la solución no puede circunscribirse a cambiar unos vegetales por otros. Las causas de la proliferación obedecen a la falta de opciones válidas de supervivencia en otras zonas del país. De manera que atacar la causa implica emprender un plan de desarrollo agresivo, con inversiones que mantengan ocupada buena parte de la población y le ofrezca una opción viable de vida digna a la población dedicada ahora a los ilícitos.

El Plan Colombia, apunta en esa dirección al focalizar las inversiones casi exclusivamente en el departamento del Putumayo, pero presenta una falla en la manera de ejecutarla. En efecto, se han diseñado planes para que el Estado le otorgue a cada familia un subsidio equivalente a $2’000.000 para garantizar su seguridad alimentaria, mientras formulan un proyecto sostenible de largo plazo. A cada organización no gubernamental que ejecute el programa se le entregan $1.500 millones solamente para funcionamiento sin que haya un compromiso de erradicación real, pues la responsabilidad - y eso está bien – es del cultivador.

La experiencia que los campesinos han tenido con los programas de erradicación ha sido negativa, generalmente asociada a restricciones presupuestales y así lo reconocen las evaluaciones que el Consejo Nacional de Política Económica y Social Conpes[64]. Por esta razón, los cultivadores de ilícitos reciben los anuncios de nuevos programas con escepticismo e incertidumbre sobre sus alcances.

Las evaluaciones realizadas por entidades independientes coinciden con esta apreciación. “La gestión de recursos –dice un informe del Cider- por parte del PNDA es valorada por la población con las mismas debilidades de hace ocho meses: lenta y descuidada y, con la misma fortaleza: se manejan con honestidad”[65].

Es entonces difícil, pensar que las casi 100 mil familias que tienen en la coca o la amapola su principal fuente de ingresos opten fácilmente por un programa incierto. Esto de ninguna manera significa una visión derrotista, donde no hay nada que hacer. No, se trata de señalar que quizás el principal problema para la erradicación no es el tipo de cultivo alternativo, sino la credibilidad del Estado.

Por tanto, se requiere de un plan agresivo de desarrollo económico y social, con un fuerte componente de obras públicas, sin muchos anuncios, pero con la agilidad suficiente para generar demanda por trabajo con efectos multiplicadores.

De todas formas a nivel global, el problema de las drogas no se resolverá en Colombia. Aún si la erradicación aquí fuera exitosa.

 

10. LO QUE SE ESTÁ DISCUTIENDO EN EL MUNDO

10.1 La legalización

Muchas son las personalidades e instituciones que ven en la legalización la opción más razonable y hay quienes vaticinan que el dilema es cuando legalizar. Históricamente la razón parece estar de parte de quienes plantean la legalización y el argumento es exactamente el mismo que tuvo Estado Unidos para hacer lo propio con el alcohol a comienzos del siglo XX.

Ernesto Samper Pizano, como presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financietras ANIF, propuso la legalización de la marihuana por allá a finales de los años setenta del siglo pasado sin que se le hubiera puesto atención a su propuesta. Irónicamente y para ilustrar hasta donde logró permear el narcotráfico la sociedad colombiana, ya como presidente, Samper tuvo que enfrentar una acusación por haber recibido supuestamente dineros del narcotráfico para la campaña que precisamente lo llevó a la primera magistratura.

Las razones para la legalización, parten del supuesto según el cual los menos interesados en ésta son los mismos narcotraficantes, en la medida en que siendo legal la actividad el precio se reduciría drásticamente. Además, siendo la siembra y la distribución una actividad controlada, se podría así mismo reducir los niveles de  criminalidad asociados a ella por la adicción física y sicológica que generan la heroína, la morfina y la cocaína. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en Baltimore (US) con usuarios de heroína encontró altas tasas de criminalidad entre dichos usuarios durante el período de uso activo y mucho menores tasas durante períodos de no uso (Ball et al. 1983, pp. 119-142) [66].

En el Primer Taller Internacional sobre Cultivos Ilícitos, hubo gran desconcierto cuando se discutió el término legalización y fue entendido hasta el final de maneras diferentes. Indígenas bolivianos, peruanos y colombianos, especialmente los dos primeros, insisten en que el cultivo de coca es legal. Boliviano y peruanos entienden el término exclusivamente en el sentido de legalizar el consumo de drogas por lo cual lo consideran un problema de los países consumidores[67].

The Economist, la revista inglesa de temas económicos, ha planteado reiteradamente el problema por considerar que despenalizar el consumo de drogas haría justicia por lo menos en lo referente a los eslabones más débiles de la cadena de producción y distribución que corren los mayores riesgos y llegan a las cárceles de los países consumidores, negros e hispanos en su absoluta mayoría. Además, se podría controlar la calidad con lo cual se disminuirían los riesgos y se reducirían los niveles de prostitución y crimen asociados al consumo. La despenalización enfrentaría el asunto desde el punto de vista de salud pública y no como un problema penal y, lo más importante, se trataría con criterios jurídicos, económicos y políticos en lugar de puntos de vista morales o religiosos.

A nivel individual, entre los más destacados personajes que se han declarado abiertamente a favor de la legalización cabe mencionar a los ganadores de Premio Nobel, Milton Friedman, Lester Thurow e Ilya Progogine, los dos primeros de economía y  la tercera en química[68]. El primero de ellos argumenta que la legalización reduciría el número de crímenes y mejoraría el respeto por la ley; el segundo, sostiene que si lo que los Estados Unidos pretende es reducir los gigantescos beneficios del comercio de drogas la -léase bien- única vía es la legalización y la tercera señala que durante setenta y cinco años se han prohibido las drogas sin resultados positivos y hace un llamado a los parlamentos a legislar sobre la despenalización del consumo para prevenir y controlar sus desafortunadas consecuencias[69].

Aquí en Colombia, el expresidente colombiano Alfonso López Michelsen se ha declarado a favor de la legalización y Vivianne Morales radicó un proyecto de ley[70] en cuyo artículo primero enuncia que cultivar coca no constituye delito ni contravención y se declara en contra de la aspersión aérea de cualquier sustancia destinada a erradicar los cultivos de coca.

En el año 2001, López señaló enfáticamente:

Está demostrado hasta la sociedad que el problema del narcotráfico no tiene solución distinta: o se legaliza o nos lleva el diablo.  La rentabilidad del negocio obedece a que se trata de una actividad prohibida, y el día que se despenalice y haya mercado libre de droga, el precio se viene al suelo.  Yo creo que los propios Estados Unidos están abriendo el camino.  Hay que ver cómo en cada elección aumentan los condados donde se aprueba el cultivo legal de marihuana, y cada vez hay más países que piensan que la criminalización de la droga no sirve sino para aumentar su precio.[71]

Este, que en principio puede considerarse un argumento de peso, se ha tratado de contrastar con otras opiniones u otro tipo de información, pero lo que se ha obtenido hasta el momento es que varios estados han decretado leyes que autorizan el uso medicinal de la marihuana, pero ninguno la ha legalizado[72]. Es más, en mayo de 2001 la Corte Suprema de Justicia declaró ilegal para las leyes federales su uso con fines médicos.

López afirma también que los menos interesados en la legalización son los mismos traficantes. “Ahora bien: -continúa-  hay muchos intereses contrarios a la legalización, comenzando por los propios carteles de la droga.  Es la amenaza más grande que se cierne sobre su negocio. No sé en qué forma se hará, si será despenalización gradual o qué, pero creo que en pocos años veremos la regulación de la droga por una vía distinta de presión”[73].

Suiza, Holanda, y Gran Bretaña han experimentado flexibilizar el consumo con diversos grados de eficacia. Los beneficios de las innovaciones de política sobre drogas en Europa no están definitivamente demostrados, no para Europa y seguramente no para Estados Unidos. Pero los resultados muestran la posibilidad de un amplio rango de variaciones –dentro y en los límites del andamiaje de la prohibición- que amerita ser mas seriamente considerado en este País (MacCoun y Reuter, 1999).

Es muy probable entonces que el futuro próximo esté caracterizado por propuestas impensables hasta hace pocos años.  Tales planteamientos irán desde el endurecimiento de las posiciones restrictivas hasta la legalización sin ningún tipo de contemplaciones. La diferencia con el pasado inmediato, es que hasta cuando se tome una decisión más flexible en términos de consumo, habrá que asumir cuantiosos costos no sólo  económicos, sociales o ambientales sino en todos los órdenes que influyen en el devenir de la sociedad entera.

 

10.2 Argumentos adicionales de una lucha desigual

Para rematar este artículo, hay algunos aspectos que se presentan con mucha frecuencia y que merecen ser considerados para comprender un poco mejor el problema que se quiere solucionar. Por ejemplo, la falta de una política global en materia de narcotráfico. En efecto, muchas de las decisiones son tomadas como imposiciones desde una situación económica  y políticamente dominante. He aquí algunos elementos adicionales.

The Economist pone sobre el tapete muchos datos reveladores no tanto por que sean desconocidos, sino por las injusticias implícitas y las asimetrías de esta guerra[74]. Señala que mientras el 85% de quienes consumen cocaína son de raza blanca, pertenecen al grupo de más altas rentas y la consumen en sitios privados, sus expendedores son en su mayoría de origen hispano y afroamericano, “y, por vivir y trabajar en las calles, suelen estar mucho más expuestos al rigor de las leyes”. De otro lado, se estima que la población de color da cuenta de sólo el 13% de la totalidad del consumo, el 55% de los convictos y el 74% de los sentenciados por esa misma causa pertenecen a dicha etnia.

A pesar de que las cuatro quintas partes de las materias para la elaboración de cocaína y heroína provienen de Colombia y Afganistán, el grueso de las utilidades del negocio queda en o muy cerca de los mercados finales, luego los precios de exportación equivalen al 10% o, a lo sumo, al 15% de los precios al por menor en los lugares de destino, alcanzando un total de US$20.000 millones, cifra similar a los ingresos de Coca – Cola en el mundo. Entre tanto, su valor en la vía pública se tasa en US$150.000 millones. En el caso Colombiano, según el economista Francisco Thoumi, mientras el precio de un kilo de cocaína en Nueva York o Miami llega a US$110.000, la hoja de coca requerida para producirlo cuesta en campo US$500.

Lo interesante del informe de The Economist, es que el mercado de la droga ha seguido una indiscutible lógica económica y por tanto no debería ser objeto de ataque teniendo en cuenta que produce un bien con ínfimos costos de producción, genera empleo en los sectores de población más débiles, desde el punto de vista de la calificación de la mano de obra, ha sacado provecho de la globalización y aunque los grandes márgenes de utilidades se quedan muy cerca de los centros de distribución, beneficia a muchos países pobres.

Aunque, hipotéticamente hablando, se lograra control sobre el narcotráfico en Colombia o más exactamente sobre los cultivos ilícitos, esto no serviría para reducir la violencia ya que los grupos armados buscarían alternativas de financiación, especialmente el secuestro y la extorsión, lo cual empeoraría la situación de violencia, volviéndola cada vez más urbana[75].

 

11. CONCLUSIONES

Los alucinógenos son un mercado en expansión y sus señales son transmitidas muy rápidamente a los cultivadores de ilícitos quienes, responden a sus señales a pesar de los programas de erradicación.

Los cultivos han mostrado una expansión sostenida a pesar de los programas de erradicación. De manera que los programas de desarrollo alternativo deben ofrecer lo que hoy obtienen los cultivadores de ilícitos: seguridad en la comercialización y precios que les garanticen un nivel de vida digno. Más que rentabilidad se debe garantizar seguridad hacia el futuro y sostenibilidad de largo plazo.

Los cultivos ilícitos, son intensivos en mano de obra. La coca genera alrededor de medio millón de empleos permanentes en tanto que la amapola ocupa unos trece mil. Sin embargo, a juzgar por las condiciones de vida de las áreas cultivadas en ilícitos medidos por NBI y por Línea de Pobreza, quines se dedican a estas actividades comparten los mismos problemas de quienes cultivan otros productos de la economía campesina.

El amplio margen de intermediación hace que la capacidad de maniobra de los compradores de base de coca y de heroína sea muy elástica y es ahí donde radica la mayor dificultad para cualquier programa de sustitución.

La fragilidad de los suelos donde se cultivan los ilícitos, dificultan la sustitución por la baja productividad que otros cultivos registran en las zonas marginales, principales asentamientos de coca y amapola. Además, esa misma fragilidad hace que los cultivos ilícitos, aparte del problema asociado al narcotráfico, tiene unos efectos ecológicos costosos e impredecibles en el largo plazo.

Un análisis cuidadoso de lo que aquí se plantea es que parte de la solución del problema requeriría un programa de reubicación de población, complementado con otro de empleo productivo orientados hacia el desarrollo social y la seguridad alimentaria. En todo caso, lo único claro hasta ahora es que existe un problema cuya solución trasciende las fronteras y requiere un compromiso de la sociedad, gobernantes locales y, fundamental, la comunidad internacional.

 

 

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El Tiempo, miércoles 31 de octubre de 2001.

Portafolio, miércoles 31 de octubre de 2001.

El espectador. Sábado 4 de agosto de 2001. P. 15 A. Legalización.

Portafolio, varias ediciones

El Espectador, varias ediciones

El Tiempo, Varias ediciones

 

 


ANEXOS

 

Anexo I


Cifras mundiales correspondientes al cultivo de  amapola, 1988-2000 (Hectáreas)

 

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

Afganistán

32.000

34.300

41.300

50.800

49.300

58.300

71.470

53.759

56.824

58.416

63.674

90.583

82.171

Pakistán

6.519

7.464

7.488

7.962

9.493

7.329

5.759

5.091

873

874

950

284

260

Asia Sud Occidental

38.519

41.764

48.788

58.762

58.793

65.629

77.229

58.850

57.697

59.290

64.624

90.867

82.431

RDP Lao

40.400

42.130

30.580

29.625

19.190

26.040

18.520

19.650

21.601

24.082

26.837

22.543

19.052

Myanmar

104.200

143.000

150.100

160.000

153.700

165.800

146.600

154.070

163.000

155.150

130.300

89.500

108.700

Tailandia

2.811

2.982

1.782

3.727

3.016

998

478

168

368

352

716

702

890

Viet Nam (2)

12.000

14.000

18.000

17.000

12.199

4.268

3.066

1.880

1.743

340

442

442

 

Asia Sud Oriental

159.411

202.112

200.462

210.352

188.105

197.106

168.664

175.768

186.712

179.924

158.295

113.187

128.642

Otros paises asiáticos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Combinados

8.093

10.750

8.054

7.521

2.900

5.704

5.700

5.025

3.190

2.050

2.050

2.050

2.479

Total para Asia

206.023

254.626

257.304

276.635

249.798

268.439

251.593

239.643

247.599

241.264

224.969

206.104

213.552

América Latina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Colombia (3)

 

 

 

1.160

6.578

5.008

15.091

5.226

4.916

6.584

7.350

6.500

6.500

México (4)

5.001

6.600

5.450

3.765

3.310

3.960

5.795

5.050

5.100

4.000

5.500

3.600

1.900

Total para América Latina

5.001

6.600

5.450

4.925

9.888

8.968

20.886

10.276

10.016

10.584

12.850

10.100

8.400

Total general

211.024

261.226

262.754

281.560

259.686

277.407

272.479

249.919

257.615

251.848

237.819

216.204

221.952

Estimaciones del PNUFID

 

Producción de opio (Producción en toneladas métricas)

 

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

Afganistán

1.120

1.200

1.570

1.980

1.970

2.330

3.416

2.335

2.248

2.804

2.693

4.565

3.276

Pakistán

130

149

150

160

181

161

128

112

24

24

26

9

8

Asia Sud Occidental

1.250

1.349

1.720

2.140

2.151

2.491

3.544

2.447

2.272

2.828

2.719

4.574

3.284

RDP Lao

267

278

202

196

127

169

120

128

140

147

124

124

167

Myanmar

1.125

1.544

1.621

1.728

1.660

1.791

1.583

1.664

1.760

1.676

1.303

895

1.087

Tailandia

17

31

20

23

14

17

3

2

5

4

8

8

6

Viet Nam (2)

60

70

90

85

61

21

15

9

9

2

2

2

 

Asia Sud Oriental

1.469

1.923

1.933

2.032

1.862

1.998

1.721

1.803

1.914

1.829

1.437

1.029

1.260

Otros paises asiáticos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Combinados

8

57

45

45

 

4

90

78

48

30

30

30

38

Total para Asia

2.727

3.329

3.698

4.217

4.013

4.493

5.355

4.328

4.234

4.687

4.186

5.633

4.582

Colombia (3)

 

 

 

16

90

68

205

71

67

90

100

88

88

México (4)

67

66

62

41

40

49

60

53

54

46

60

43

21

Total para América Latina

67

66

62

57

130

117

265

124

121

136

160

131

109

Total general

2.794

3.395

3.760

4.274

4.143

4.610

5.620

4.452

4.355

4.823

4.346

5.764

4.691

Potencial de heroína

279

340

376

427

414

461

562

445

436

482

435

576

469

1) Se puede cosechare depués de la erradicación
2) Como la producción es pequeña, el cultivo y la producción de Viet Nam se incluyen en la categoría: Otros países asiáticos en el año 2000.
3)Según el Gobierno de Colombia, el cultivo abarcaba 7350 hectáreas la producción ascendió a 73 TM ya 65 Tm en 1998 y 1999 respectivamente
Pa el año 2000 no se disponía de datos en el momento de la publicación, se han usado temporalmente los datos correspondientes al año anterior

 

Precios e incautaciones de cocaína en Estados Unidos

Año

Precio por gramo de pasta de coca ($)

Incautaciones

Arrestos en EU

1986

  939

 3.473

 

1987

  722

 2.737

 

1988

  602

 4.095

24.652

1989

  626

 5.339

25.374

1990

  638

 3.287

23.162

1991

  642

 6.890

23.287

1992

  594

11.455

24.737

1993

  857

10.844

22.018

1994

1.389

23.925

22.023

1995

  591

10.666

24.915

1996

  807

10.415

27.457

1997

  779

 7.665

33.160

1998

  757

15.502

37.322

1999

  938

17.880

40.383

2000

  880

 

 

Fuente: para precios Consejo Nacional de Estupefacientes y Para incautaciones DEA.

 

 

Anexo II. La propuesta de la insurgencia

A partir de las negociaciones de Paz iniciadas en el Gobierno de Andrés Pastrana, el grupo insurgente conocido como Fuerzas Armadas Revolucionarios de Colombia FARC, a quienes se acusa de estar involucrados en el negocio de la droga, propuso un plan para adelantar un proyecto piloto de desarrollo alternativo en Cartagena del Chairá y sustituír allí 8.765 Has de coca mediante un plan integral de desarrollo económico y social que consiste básicamente en lo siguiente:

 

·         Despejar de los tres poderes el municipio de Cartagena  del Chairá.

·         Cultivar 17.000 has en cultivos de pancoger

·         Conformar estructura organizacional participativa que represente a los 36.621 habitantes

·         Conformar asambleas de base dirigidas por las FARC

·         Hacer un censo de los cultivos, propietarios para planificar

·         Realizar amplia divulgación cursos, asambleas, seminarios ...

·         Contratar un equipo de agrónomos para estudio de suelos que recomendarán en un plazo de 90 días los cultivos sustitutos

·         Conformar el siguiente equipo técnico

·         36 profesionales de las ciencias agropecuarias sociales y económicas distribuidos así:

·         5 agrónomos especialistas en suelos, cultivos tropicales, poscosecha y especies nativas

·         5 ingenieros agrícolas especializados en sistemas hidráulicos, manejo de cosechas, acopio, almacenamiento y construcción de instalaciones agropecuarias.

·         5 ingenieros forestales

·         3 Ingenieros agroecológicos

·         2 ingenieros ambientales

·         5 zootecnistas

·         2 biólogos

·         3 ingenieros de alimentos

·         2 sociólogos

·         2 economistas

·         2 antropólogos

 

·         Los recursos se depositarán en el Banagrario de C.d.Ch.

·         Crear sistema de mercadeo que compre los productos durante 5 años

·         Construir escuelas veredales

·         Construir los tramos C.d. Ch. –Remolinos del Caguan-Sto. Domingo

·         Construir los tramos C.d. Ch.-Pto. Gaitán

·         Construir los tramos C.d. Ch. 12 de octubre-cristales

·         Construir los tramos C.d. Ch.-Los Cauchos- Ciudad Yarí

·         Construir los tramos C.d. Ch.-Pto. Betania-San José de Risaralda-Fundición

·         Construir otros tramos

·         Terminar mejoramiento y pavimentación de la vía de acceso al interior . Tramo C.d. Ch.- Paujil

·         Construir puertos sobre los ríos Caguán, Guayas y Suncillas.

·         Se debe adquirir la maquinaria para optimizar recursos

·         Terminación aeropuerto Peñas Coloradas y construcción de aeropuertos en  C.d. Ch., Remolino del Caguán y El Guamo.

·         Construir vía férea C.d. Ch.-Peñas Coloradas

·         Recuperación y señalización del canal navegable sobre el río Caguán

 

·         Proyectar el sistema educativo hacia una universidad que responda a las necesidades de la región.

·         Construcción de hogares infantiles

·         Construcción escenarios deportivos y culturales

 

La ejecución estaría a cargo del Frente 14 y todos los mecanismos de dirección del programa deben ser moradores de la zona.

La propuesta, neta de las exageraciones propias de la negociación y del entorno social y político es una propuesta viable, si se tiene en cuenta  que exactamente este tipo de obras fueron las que realizaron entre otras entidades el DRI, PNR, el PNDA y la Red de Solidaridad, y debería considerarse como una forma de analizar el costo real de la erradicación, que de lograrse aportaría un valiosísimo elemento de cuantificación para otras Zonas.

El FIP elaboró para el Putumayo un paquete por el equivalente a $2’000.000 por familia que se comprometiera a erradicar, pero los resultados no han sido satisfactorios o por lo menos se ha detectado problemas de cumplimiento de los pactos[76].

Los pactos de erradicación son una figura bien concebida, como quiera que surgen del acercamiento y entendimiento entre el Gobierno y las comunidades afectadas por los cultivos ilícitos, y de la confianza mutua entre las partes. Esto se refleja en un considerable incremento del capital social por lo cual debería en lo posible omitirse la figura de Plan Colombia, dada reacción adversa que el Plan genera entre las FARC.

Si se tiene en cuenta que hay 7.324 familias aunque algo menos de la mitad relacionadas directamente con cultivos ilícitos se estaría hablando de unos $14.700 millones a costos FIP, más $1.500 que se le entrega a cada ONG encargada para su funcionamiento. Es decir serían $16.200 millones que podrían dedicarse inicialmente, y considerar los proyectos a medida que se vayan presentando y evaluando, tal como lo considera actualmente el mismo programa de la Presidencia.

Suponiendo que se acepte el programa, con los $1.500 millones que se le dan a la ONG para funcionamiento, se podría contratar los 36 profesionales que tiene la propuesta y pagar los estudios de suelos de la primera fase.

Es necesario cuantificar el costo de la propuesta y unificar las partidas que se destinan para la zona por parte de las entidades oficiales así como establecer los aportes de todos y cada uno de los involucrados incluyendo la comunidad internacional.

Adicionalmente, se deberían formular los proyectos restantes y verificar su viabilidad económica social y ambiental.

Como fuente de recursos a explorar podría considerarse el PNDA que ejecuta recursos de crédito BID, contrapartida nacional y de cooperación internacional. Sin embargo, es necesario considerar que este programa para su éxito requiere que los recursos no estén sujetos al vaivén de la disponibilidad presupuestal. Por ejemplo, frente al crédito los recursos de contrapartida nacional han sido insuficientes de manera que el PNDA se ha visto en problemas para cumplir con el pari-passu en cumplimiento del contrato con el BID.

En este sentido Para el gobierno no deja de ser complicado explicar por qué un programa de la relevancia del PNDA tenga más recursos por cooperación internacional, que de recursos de la Nación.
 

Bogotá, Julio de 2002

 


[1] En los últimos cuatro años los cultivos ilícitos en Colombia crecieron 222%. Transnational Institute TNI Drugs and democracy. Website www/tni.org/drugs. Además,  altos funcionarios del Departamento de Estado declararon a los diarios Los Angeles Times, New York Times y El Tiempo de Colombia que Estados Unidos estaba a punto de cancelar los programas de sustitución de cultivos debido al fracaso de los mismos. (El Tiempo, 2 de abril de 2002).

[2] En carta del Consejero Presidencial para la Convivencia y Seguridad Ciudadana al Gobernador del Putumayo, fechada el 14 de noviembre de 2001 se dice que “( . . . ) se ha detectado la siembra de matas de coca en los últimos tres meses, a pesar del compromiso de los firmantes de los pactos de no realizar nuevas siembras”. El Tiempo, viernes 16 de noviembre de 2001. En la misma publicación, el Director Encargado de la Policía Antinarcóticos, Coronel Carlos Julio Rivera, dijo que “se han fumigado más de 1.500 hectáreas de coca, de las 60.000 que se calculan existen en el Putumayo”. (Ibid. Gobierno ‘castiga’ a Putumayo con fumigaciones aéreas) y en posteriores declaraciones, el Consejero, Gonzalo de Francisco Z. estimó en 10.000 las nuevas hectáreas sembradas. (Noticiero CM&, viernes 16 de noviembre de 2001).

Posteriormente, el 25 de noviembre de 2001 apareció una desalentadora noticia bajo el título En riesgo pactos contra la coca en el Putumayo, en la cual según las autoridades antinarcóticos afirman que las zonas de cultivos de coca en el Putumayo se duplicaron, hay resiembra donde los campesinos se habían comprometido con cultivos sustitutivos, y, lo peor, una intensa muestra fotográfica demostró que existen casi 21.000 hectáreas de coca con menos de cuatro meses en terrenos donde existieron pactos de erradicación manual. (El  Espectador, domingo 25 de noviembre de 2001. P. 8A. Actualidad).

En el mismo artículo, el Gobernador del Putumayo considera un tanto exageradas las cifras de las autoridades antinarcóticos, pero acepta en cambio que “en el Valle del Sibundoy ya se han comenzado a detectar varios cultivos de amapola y el desplazamiento se está incrementando”. (Ibid.) .

[3] Primer Taller Internacional sobre Cultivos Ilícitos. Bogotá del 13 al 15 de junio de 1995.

[4] Por ejemplo, a tres días de la conferencia de la Organización Mundial del Comercio OMC en Qatar, la Unión Europea se resistía a renunciar a su Política Agropecuaria Común, que destina cada año US$ 40.000 millones, mientras Estados Unidos discutía sobre si los subsidios a sus agricultores debería ser de US$ 15.000 ó US$17.500 millones anuales, pues por medio de la Farm Hill el Gobierno Norteamericano aprobó $180.000 millones que serán distribuidos entre sus productores durante los próximos diez años.  El problema aquí es quién da el primer paso pues según Franz Fischler, Comisario Europeo de Agricultura, la UE está dispuesta “ a reducir las ayudas internas que distorsionan el comercio y nuestras subvenciones a las exportaciones. Pero no estamos dispuestos a ir más allá solos”. (Portafolio, martes 6 de noviembre de 2001. P. 26).

[5] El Primer Taller Internacional sobre Cultivos Ilícitos se realizó en Bogotá del 13 al 15 de junio de 1995 bajo la coordinación del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional y el apoyo del Ministerio de Gobierno (Sic), le Embajada de Holanda, FESCOL, el Programa por la Paz y CORPOS. Las deliberaciones contaron con la participación de cultivadores de Bolivia y Perú y, por Colombia, representantes del Guaviare, Putumayo, Huila y Caquetá, Vichada, Cauca y la Sierra Nevada de Santa Marta. También tomaron parte analistas de Perú, Inglaterra, Venezuela y Colombia así como el entonces Ministro de Gobierno Horacio Serpa Uribe, el jefe de la Policía Antinarcóticos Coronel Leonardo Gallego y funcionarios del PNDA. Allí no sólo se defendió el término rebeldía y se reivindicó el cultivo de la coca como forma de supervivencia, sino que se aceptó que la guerrilla era la verdadera autoridad reconocida (y respetada) en las regiones y contrario a lo que pudiera pensarse, “obliga al campesino a diversificar sus cultivos, impone orden y paz y en la zona ella se vuelve más pacífica” (Véase relatoría del taller en Análisis Político. IEPRI, Universidad Nacional, Agosto de 1995. PP. 80 y ss).

[6] No solamente dificulta los esfuerzos de la erradicación, sino que por el hecho de no haber podido acabar con los cultivos ilícitos, se le da al País un tratamiento injusto llegando incluso a catalogar al Estado Colombiano como fracasado (failed state), utilizando una acepción peyorativa acuñada por la Comisión de seguridad Hart-Rudman en los Estados Unidos.

[7] Véase  el estudio Aspectos ambientales para el ordenamiento territorial del occidente del departamento del caquetá. Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Bogotá, 1993.

[8] En enero de 2001 la población carcelaria era de 52.004 personas según información del INPEC. Esta cifra se tomo como referencia asumiendo que no debe variar mucho de un mes a otro. (entre diciembre de 2000 y enero de 2001).

[9] La U.S. Drug Enforcement Administration DEA afirma que por 6° año consecutivo, las drogas son el problema más importante que los adolescentes deben enfrentar y que el porcentaje de jóvenes que esperaban jamás tener que  probar drogas en el futuro cayó de 60% en 1999 a 51% en el año 2000. De otro lado, los casos relacionados con efectos crónicos de la marihuana han pasado de 16.000 a 96 en un aumento ininterrumpido desde 1990 hasta 2000, así como los casos asociados a la heroína que de 33.000 pasaron a 96.000 durante el mismo período. (http://www.usdoj.gov/dea/stats/overview.htm)

[10] Para una más completa ilustración de los aspectos metodológicos, véase el Informe final del contrato sobre monitoreo técnico al Programa Nacional de Desarrollo Alternativo, PNDA. Cider, Universidad de los Andes, Bogotá, noviembre de 1999. P. 23 y ss.

[11] Ibid. P. 24.

[12] CIDER –Universidad de los Andes, Auditoría Plante, marzo de 1999. P. 28.

[13] Ibid.

[14] Véase Guillén, Luis Carlos: FARC, El País que proponemos construir. Editorial oveja negra. Bogotá, Diciembre 2001. P. 132. No sobra sin embargo aclarar que en el pasado existieron instituciones que garantizaban el abastecimiento a los consumidores y la comercialización para algunos productos especialmente de arroz. Primero fue el Instituto Nacional de Abastecimientos INA transformado posteriormente en el Instituto de Mercadeo Agropecuario Idema, liquidado finalmente a pesar de que cumplía una función social que en alguna proporción debería estar favoreciendo a la población más pobre. (Ballesteros, 1998).

 [15] Torres, Luz Elba: Costos de producción de coca a nivel campesino en la región del Caguán, Caquetá Colombia. En Cuadernos de Desarrollo Rural. No. 45, segundo semestre de 2000. Pontificia Universidad Javeriana. Facultad de Estudios Ambientales Rurales. SIN 0122-1450. P.27.

 [16] Ibid.

[17] De todas formas hay que señalar que los jóvenes peruanos y bolivianos han aprendido a maximizar los efectos de la hoja, los cuales distan mucho de ser inofensivos.

[18] Web site Eurosur.org/COCA: La coca se utilizaba durante la conquista y colonización española.

 [19] Cálculos de la Dirección de Desarrollo Agrario con base en información  del Dane y de la Policía Nacional.

 [20] El PIB estimado para el año 2001 fue de $76.151.593 millones de pesos a precios de 1994, cifra que dividida por la tasa de cambio promedio de 1994 ($819.64 por dólar) equivale a US$92.909 millones. Si se asume un precio internacional de US$16.000 por kilo de cocaína y que el 80% de la producción estimada se logra comercializar, se tienen exportaciones de unos US$4.634 millones equivalentes al 5% del PIB, al 36.5% de las exportaciones totales del país en éste año y a  2.5 veces las exportaciones agropecuarias incluídas las del café.

 [21] Otro cálculo podría conducir a cifras totalmente diferentes. Según un informe especial de Síntesis Económica, (junio-19-25 de 1995) una hectárea produce 100 arrobas de hoja de coca cada 100 días es decir que al año se cosechan 300 arrobas equivalentes a 3.750 kilogramos. Cada arroba alcanza para producir 17 gramos de cocaína, luego el factor de conversión 17/12.500 = 0.00136, o lo que es lo mismo, por cada gramo de hoja de coca se obtienen 0.00136 gramos de cocaína. De estas cifras, se deduce que si el área cultivada es de 163.300 hectáreas, la producción anual es del orden de 612.375 toneladas de hoja de coca y la producción anual de cocaína podría alcanzar las 833 toneladas. No obstante, pese a que las cuentas arrojan estas cifras, seguramente sobredimensionan el valor de la producción porque no se tienen en cuenta las pérdidas pre y pos cosecha, y probablemente no toda la producción es igual en cada recolección. Lo más apropiado sea entonces aceptar el primer cálculo, ya que UNDCP estima la producción alrededor de las 400 toneladas año.

[22] Oficina de las Naciones Unidas de Fiscalización de Drogas y de Prevención del Delito: Tendencias mundiales de las drogas ilícitas 2001. Viena, 2001.

[23] Esta parte se elaboró con base en entrevistas de personas conocedoras del proceso, quienes han trabajado en las zonas productoras. Además, para una muy completa descripción del proceso véase Uribe Ramón, Graciela: Veníamos con una manotada de ambiciones. Editorial presencia, Bogotá, 1992. PP. 213 y ss.

[24] Cfr. Molano, Alfredo: Selva Adentro. Una historia oral de la colonización del Guaviare. El Áncora Editores., Bogotá, 1996. p. 60.

[25] Molano, Op. Cit.

[26] Los datos de la superficie cultivada son del Ministerio de Agricultura y los de ilícitos véase UNDCP: Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos SIMCI.

[27] Véase acápite sobre mano de obra.

 [28] UNDCP: Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos SIMCI.

[29] El Plan Nacional de Desarrollo Alternativo, en Marzo de 2002, publicó un estudio intitulado Logros y perspectivas del desarrollo alternativo, en el cual las cifras de coca no tiene mayores variaciones. En cambio, las de amapola si. En efecto, allí se estima que la superficie sembrada en amapola es de 4.273 hectáreas con 15.383 familias vinculadas a su cultivo. (Véase Plante. Colombia siembra paz. Logros y… Pág. 13).

 [30] Putumayo, Caquetá, Guaviare y Meta.

 [31] UNDCP. Proyecto SIMCI.

[32] Tendencias Mundiales de las drogas ilícitas 2001. Estudios de la Oficina de las Naciones Unidas de Fiscalización de Drogas y de prevención del Delito. Estadísticas. Nueva York, 2001.

[33] Caquetá en cifras. 2000-2001. Cámara de Comercio de Florencia. Folleto promocional del Departamento. Para el total nacional de población, que en 1951 era de 11’600.050 habitantes, véase Estadísticas históricas de Colombia. TM Editores. Departamento Nacional de Planeación/40 años. Bogotá Julio de 1998.

 [34] Informe de Desarrollo Humano para Colombia, 1999. Pág. Xxii. Resaltado fuera del contexto original.

[35] Front Line. The opiums Kings. Website www//pbs.org

[38] UNDCP. Tendencias mundiales de las drogas ilícitas. New York, 2001. P. 41.

[39] Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales: Universidad Nacional Nacional de Colombia: Cultivos Ilícitos: Relatoría primer taller internacional. loc. cit. P. 81.

[40] La información detallada por país se encuentra en el anexo 1.

[41] UNDCP: Afghanistan. Annual Opium Poppy Survey 2001. P. 9. Country Office for Afganistán. Islamabad, 2001. Como ya se mencionado, por ahora no es claro cual será la evolución posterior, dado el enfrentamiento abierto que este país tiene con los Estados Unidos a raíz de los ataques perpetrados el 11 de septiembre de 2001 contra objetivos norteamericanos.

[42] La Vanguardia. Abril 1° de 2002. Los Carteles de la droga. Artículo de E. Martín de Pozuelo y Santiago Tarín. Barcelona. (España).

[43] ODCCP. Tendencias mundiales de las drogas ilícitas 2001. New York, 2001. P. 36 (Recuadro 1). Véase también los estudios sobre adormidera del Programa de Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de las Drogas, PNUFID en 1994-1995, Islamabad.

[44] U.S. Department of Justice, Drug Enforcement Administration: Horoin. Washington 2001. Website http://www.usdoj.gov/dea/concern/heroin.htm

[45] Ibid.

 [46] Website www/pbs.org.

[47] Un descuido en este proceso puede ser fatal. La volatilidad del éter puede ocasionar una explosión que acabaría con el laboratorio donde se está llevando a cabo el proceso de purificación.

[48] En 1998, el valor de la producción de los ilícitos se estimó en $1.2227.4 millones; el PIB agropecuario $10.336.3 millones  y el PIB total en $75.412.4 millones.

 [49] Para el año 2001 el PIB total fue de $76.2 billones y el agropecuario de $11.3 billones y la cotización del kilogramo de látex de amapola se situó en promedio en $600.000. El precio del látex, se obtuvo mediante entrevista con campesinos de la cuenca del Cucuana en el Sur del Tolima, Junio 30 2002.

[50] Sabogal, Melquisedec: “ El negocio de la coca a escala de producción campesina”. P.N.D.A. Bogotá 1998.

 [51] Aplicando la siguiente fórmula se obtiene el total de ingreso generado en los cultivos ilícitos por concepto de mano de obra:

 

Dónde, Cmo es el costo anual de mano de obra. Hi la iésima hectárea  dedicada al cultivo lícito y Rt la remuneración al trabajo por hectárea en tales actividades en la iésima  hectárea.

Luego, dividiendo por el jornal vigente del período se obtiene el número de jornales generados por estas actividades.

Rt/Jt = Nj          (2)

Donde Jt es el jornal vigente en el período t y Nj el número de jornales  generados.

Finalmente, aplicando un factor de Conversión Ft equivalente al recíproco del jornal vigente en el período t se tendrá el número de empleos directos generados por los cultivos ilícitos Ne así:

Nj x Ft = Ne (3)

[52] Torres Lus Elba. Op. Cit. P. 29.

[53] ODCCP. Tendencias mundiales de las drogas ilícitas 2001. New York, 2001. P. 36 (Recuadro 1)

[54] Compromiso de Colombia frente al problema mundial de la droga. 1995. Plan Nacional. Bogotá, 1995, P. 35.

[55] Si hay 6.500 hectáreas con 37.200 familias involucradas, el tamaño promedio por cultivo sería de 0.175 hectáreas por familia.

[56] Departamento Nacional de Planeación, Misión Social y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. Desarrollo Humano, Colombia 2000. Alfaomega Grupo Editor. Bogotá, mayo 2001.

[57] Documento Conpes 2734 del 12 de octubre de 1994.

[58] Documento Conpes 2799 del 23 de agosto de 1995.

[59] Documento Conpes 2835 del 7 de febrero de 1996.

[60] Documento Conpes 2905 de febrero 12 de 1997.

 [61] Rojas R., María Claudia: El chontaduro de la paz. en el periódico de la Universidad Nacional. Número 9 de Abril 9 de 2000. P. 16.